CREMA DE NÍSCALOS

Como ya sabéis, el otro día nos dimos un buen paseo por el monte y recogimos un buen montón de robellones (níscalos, rebollones, rovellons,…). Muchos de ellos los repartimos entre nuestros familiares y amigos, nos encanta ir a buscarlos, pero también nos gusta mucho repartirlos, para que todos los puedan degustar. Con los que nos quedamos en casa, estuvimos pensado como prepararlos, parecíamos Forrest Gump y su amigo Bubba en la secuencia de las gambas (sopa de gambas, guiso de gambas, ensalada de gambas,…)

Ya os enseñamos en una anterior entrada que los preparamos en un delicioso risotto, hicimos también conserva y como no, robellones a la plancha con ajo y perejil. Pensamos, que una manera diferente de comerlos sería en una suave crema, que ahora en este tiempo apetece tanto.

INGREDIENTES:

700 gr. de níscalos o robellones
1 cebolla
300 gr. de patatas
300 ml. de caldo de verduras
200 ml. de nata para cocinar
Aceite de oliva virgen extra
Un poco de perejil para decorar
Sal

PREPARACIÓN:

Lavamos los níscalos para quitarles los restos de tierra y hojas que puedan tener, para ello los ponemos debajo del grifo, siempre cayéndoles el agua en su parte superior, y ayudados con nuestros dedos les eliminamos los restos. Una vez lavados y escurridos, los cortamos en trozos medianos. Picamos la cebolla y cortamos en rodaja las patatas.

En una cacerola, cubrimos el fondo con aceite, echamos la cebolla, añadimos una pizca de sal y la rehogamos durante unos minutos. Cuando la cebolla empiece a coger un color dorado añadimos los trozos de los níscalos y seguimos rehogando para que suelten el agua que contienen.

Una vez que los níscalos empiecen a soltar todos su jugo y adquieran un color más anaranjado añadimos las patatas cortadas y rehogamos durante un par de minutos. Pasado este tiempo añadimos el caldo de verduras, mezclamos bien todos los ingredientes, tapamos y dejamos cocer durante 25 minutos.

Transcurrido el tiempo, comprobamos que todo esté bien cocido, añadimos otra pizca de sal, y cuando se haya enfriado un poco, trituramos con la batidora hasta conseguir que quede lo más fino posible.

Colocamos de nuevo la cacerola en el fuego, le echamos la nata y le damos un hervor. Es el momento de probar y rectificar la sal, si es necesario.

Ir a por vuestro delantal y esperamos que os guste.

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Categoría de Primeros platos

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