TORRIJAS

La verdad es que es una pena que este postre tan tradicional, sencillo y rico, sea otro de esos típicos dulces que tan solo se degustan en una época determinada del año. Así que como estamos llegando a esa época, la Semana Santa, no queremos desaprovechar la ocasión para publicar la receta para que todos os animéis a hacerla, son una delicia.

Se pueden encontrar infinidad de recetas para elaborar distintas variedades de torrijas, dependiendo del tipo de pan que utilicemos, del líquido que empleemos para bañarlo y de su acabado. Nosotros os presentamos la receta tradicional, que se basa en mojar una rebanada de pan en leche, rebozarla en huevo batido y freírla en aceite. Y tres maneras de degustarlas, todas ellas riquísimas, rebozadas con azúcar y canela, cubiertas de chocolate y remojadas con un suave almíbar.

No queremos empezar con esta receta sin antes dedicársela a una persona que desgraciadamente ya no se encuentra entre nosotros, a la que queríamos mucho y la que nos convirtió en unos adictos a sus torrijas, especialmente a Marta. No había una Semana Santa en Alhama en la que no degustásemos más de una de sus riquísimas torrijas.

INGREDIENTES:

1 Barra de pan
1 Litro de leche
Piel de limón
2 Ramas de canela
100 gr. de azúcar
2 Huevos
Aceite

PREPARACIÓN:

En primer lugar ponemos a cocer el litro de leche con el azúcar, las dos ramitas de canela y la piel del limón durante unos 10 minutos para que de esta forma la leche adquiera un agradable sabor a limón y canela. Una vez rompa a hervir bajar el fuego e ir removiendo de vez en cuando para que la leche no se nos pegue en el fondo de la cacerola y se queme.

Una vez transcurridos los 10 minutos vertemos la leche en una fuente plana donde remojaremos las rebanadas de pan y dejamos que se enfríe. Hay que tener en cuenta que si remojamos las rebanadas en leche caliente lo que conseguiremos es que se nos rompan con más facilidad.

Mientras se enfría la leche aprovechamos para ir cortando la barra de pan en rodajas de aproximadamente 1 centímetro de grosor. Nosotros hemos escogido una barra normal, aunque se pueden hacer con pan de molde o con pan especial para torrijas que durante esta época del año podemos encontrar en muchas panaderías.

Una vez que la leche se haya enfriado ponemos las rodajas de pan en la fuente hasta que se empapen por completo. No tengáis prisa en este paso, es necesario que la leche empape por completo la rebanada, llegando hasta el centro de la miga, ya que lo contrario se pueden quedar secas.

Mientras las rebanadas se empapan ponemos una sartén con aceite para que vaya tomando temperatura y en un bol adecuado donde quepan nuestras rebanadas batimos los dos huevos.

Aunque hay partidarios de freír las torrijas en aceite de oliva, yo considero que es suficiente utilizar aceite de girasol, mucho más neutro y económico.

Una vez que las rebanadas se hayan empapado bien de la leche las rebozamos en huevo.

Cuando el aceite esté bien caliente añade las torrijas, no más de las que quepan en la sartén sin que se apretujen, y déjalas hasta que se doren, dales la vuelta y dóralas por la otra cara. Una vez que hayan dorado por ambas caras las retiramos y las colocamos sobre un papel absorbente para escurrir el exceso de aceite.

Mientras freímos vamos unas aprovechamos para ir remojando otras, y repetimos el proceso hasta que tengamos todas.

Con las torrijas ya fritas solo nos queda decidir como las queremos degustar. Os proponemos tres opciones, aunque aquí ya entra la imaginación y el gusto de cada uno.

En primer lugar tenemos el acabado más típico y tradicional, y que consistente en pasar cada una de las torrijas por azúcar y canela.

En segundo lugar podemos optar por preparar un almíbar ligero, que se consigue fácilmente cociendo durante 10 minutos a fuego medio alto la misma cantidad de azúcar que de agua. Una vez se haya enfriado bañamos cada una de las torrijas en este almíbar.

En tercer lugar, dedicado a los pequeños de la casa, fundir en el microondas 200 gramos de chocolate negro con 50 gramos de mantequilla y 50 gramos de agua, remover hasta obtener una mezcla homogénea y bañar en ella la mitad de cada una de las torrijas. Dejar enfriar sobre un papel de horno hasta que el chocolate se enfríe.

¿Apetitosas no? Pues no lo dudéis, ir a por vuestro delantal y esperamos que os guste.

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Categoría de Repostería casera

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