EMPANADAS DE PINO

Con la receta de hoy queremos acercaros un poco más a un país, que aunque no conocemos personalmente, ha entrado en nuestras vidas a través de la gastronomía, y al que ya hemos hecho alguna referencia en ocasiones anteriores, y todo gracias a Christian, amigo muy especial y gran cocinero, con el cual disfrutamos de una fantástica cena que ya os mostramos en una entrada anterior.

Y nada mejor que mostrárosla en estos momentos, ya que mañana, día 18 de septiembre, precisamente se celebran las Fiestas Patrias de Chile, también conocidas informalmente como el Dieciocho, en las cuales se conmemora la formación de Chile como un Estado nación independiente de la Corona española.

Así que antes de empezar con la elaboración, muy típica precisamente en esta celebración, felicitar a todas las chilenas y chilenos.

INGREDIENTES PARA EL PINO:
400 gr. Carne de ternera o de buey añojos de la culata
1 Cebolla mediana
1 Puñadito de uvas pasas
1 Cucharadita de Merkén
Aceite de oliva
Sal
1 Pastilla de caldo de carne concentrado
2 Huevos duros
Agua

INGREDIENTES PARA LA MASA:
4 Tazas de harina
½ Taza de agua
1 Taza de leche
1 Cucharadita de manteca de cerdo derretida
1 Sobre de levadura
1 Cucharadita de sal
1 Pizca de azúcar

PREPARACIÓN DEL PINO:

Empezamos esta fantástica receta chilena con la elaboración del pino, que es como se denomina el relleno de carne cocinada que emplearemos.

Cortamos la cebolla en trozos medianos, salamos y la freímos hasta que esté bien dorada.

Mientras se dora la cebolla cortamos la carne en dados de aproximadamente 1 cm. de lado.

Una vez dorada la cebolla añadimos la carne cortada en dados, salamos y la salteamos hasta que coja color.

Cuando la carne haya cogido color añadimos una cucharadita de merkén.

MERKÉN. Condimento picante con algo de sabor ahumado con aspecto de polvo rojo con pequeñas escamas de diferentes tonalidades, tradicional en la cocina mapuche de Chile. Este ingrediente ya lo utilizamos una vez anterior en la receta que preparamos de pluma ibérica con puré de patatas.

Cubrimos con agua hasta un dedo por encina de la carne, añadimos una pastilla de caldo de carne concentrado, y cocemos a fuego medio hasta que se reduzca el líquido, y que como mínimo deberá ser media hora o un poco más, para que de esta forma se rompan las fibras de la carne y quede más tierna. Si es necesario, añadir agua poco a poco de vez en cuando.

Cuando la carne lleve cociendo unos 25 minutos agregamos una pocas uvas pasas, no antes para que no se sobre hidraten.

Mientras se cuece la carne aprovechamos para hacer la masa.

Para ello, empezamos mezclando en un bol dos tazas de harina, una taza de leche, en la que habremos derretido anteriormente la manteca calentándola un poco en el microondas, pero sin que se caliente en exceso, y media taza de agua del tiempo. Obtendremos una masa muy líquida, sobrehidratada, a la que iremos añadiendo poco a poco más harina hasta obtener la consistencia deseada, consiguiendo de esta forma más elasticidad en su resultado final.

A continuación incorporamos otra taza de harina y mezclamos bien, aprovechamos para añadir una pizca de sal, el sobre de levadura de panadería y un pelín de azúcar. Con el azúcar lo que se pretende es reforzar la acción de la levadura, ya que al tratarse de microorganismos lo que estamos consiguiendo es aumentar su actividad, y por tanto su eficacia.

Terminamos el proceso en el bol añadiendo una última taza de harina. Comprobaremos que la masa ya empieza a despegarse de las paredes del recipiente y ya se hace prácticamente imposible manejarla tan solo con las varillas.

Vertemos la masa en la encimera, y añadiendo poco a poco puñaditos de harina vamos amasando hasta obtener la consistencia requerida, que será cuando comprobéis que la masa deja de pegarse en vuestras manos. En este punto la amasamos durante unos diez minutos y formamos una bola.

Colocamos la masa en un bol y la dejamos reposar en un lugar cálido durante media hora para que la levadura, incentivada además por el azúcar actúe y la masa crezca.

Transcurrida la media hora de reposo troceamos la masa en porciones iguales.

A continuación tomamos una de las porciones y sobre la encimera enharinada la estiramos hasta obtener una base de entre 15 y 20 cm. de diámetro. No se trata de hacerlas demasiado grandes ya que son empanadas individuales.

Estirada la masa la rellenamos colocando una buena cucharada de pino, medio huevo duro y una aceituna negra sin hueso.

Con el relleno sobre la masa la en primer lugar la doblamos como si fuéramos a formar una empanadilla.

A continuación cerramos la empanada haciendo pequeños dobleces hacia en interior.

Hacemos estos dobleces hasta cerrar completamente la empanada.

Una vez formadas todas las empanadas, con las cantidades que os hemos propuesto salen cuatro, las pintamos con huevo diluido con un poco de agua y las horneamos a 180 grados hasta que se doren, con el  horno en la función arriba y abajo sin ventilador, para que la masa se haga tanto por arriba como debajo.

Cuando veáis que estén bien doradas las retiráis y a disfrutar de este nuevo plato, os aseguro que nosotros ya lo hemos incluido dentro de nuestro recetario.

Esperamos que os haya gustado, así que animaros e ir a por vuestro delantal.

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Categoría de Carnes, Tradicional

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