CROQUETAS DE POLLO

No hay nada más típico que las croquetas. Siempre tan deliciosas y apetecibles, tanto de tapas como en casa. Y lo más importante, lo que les gustan a los niños, lo bien que se las comen y lo que les alimentan, y como no, una opción estupenda para aprovechar restos de comida.

Y como en casa tenemos dos fans, hoy vamos a mostraros nuestras croquetas caseras de pollo.

En esta ocasión las hemos hecho con los restos de los muslos de pollo utilizados en preparar un buen caldo de carne, aunque se podrían hacer igualmente con los restos del pollo asado del domingo.

INGREDIENTES:                                                                             
La carne de 2 muslos de pollo
2 Huevos
1 Cebolla mediana
Bechamel
Pan rallado
Aceite
Sal

PARA LA BECHAMEL EXPRESS:
50 gr. de mantequilla
50 gr. de harina
500 ml. de leche
Sal
Pimienta

PREPARACIÓN:

Lo primero que haremos es picar muy finamente la cebolla. Lo podéis hacer a mano o ayudados con un robot de cocina, lo importante es que quede muy picada.

Una vez picada la cebolla, salamos y la ponemos a pochar en una sartén.

Mientras se pocha la cebolla ponemos a cocer los dos huevos.

A continuación picamos la carne de los dos muslos del pollo. En esta ocasión hemos preferido hacerlo con el cuchillo, la textura nos gusta más.

Una vez la cebolla esté bien pochada le añadimos el pollo picado, mezclamos bien y lo salteamos durante un par de minutos. La cebolla le aportará a la carne del pollo una suavidad que hará que nuestras croquetas obtengan una textura especial.

Mientras salteamos el pollo con la cebolla pelamos los huevos cocidos y los picamos finamente.

A continuación se añaden los huevos picados al pollo y la cebolla y se mezcla bien.

Retiramos de la sartén y vertemos los ingredientes en un bol.

Preparamos la bechamel express y la añadimos al bol.

Mezclamos la bechamel con el resto de ingredientes hasta que nos quede una masa homogénea.

Una vez que la mezcla se haya enfriado la metemos en la nevera y la dejamos hasta el día siguiente.

Pasado el día retiramos la masa de las croquetas de la nevera y preparamos dos boles más pequeños, uno con huevo batido y otro con pan rallado.

Ahora ya podemos empezar a formarlas, el tamaño y la forma lo decidiréis vosotros. Grandes, pequeñas, redondas, estiradas, ovaladas, como más os gusten.

Para darles forma podéis hacerlo directamente con vuestras propias manos, con dos cucharas y hasta con una manga tipo pastelera. Nosotros lo hacemos con nuestras manos. Para ello mojároslas primero en el grifo, tomar con una cuchara la cantidad que queráis y moldearla con las manos. El agua evita que la masa se os quede pegada.

Una vez les hayáis dado forma las pasáis por huevo batido.

Tras pasarlas por el huevo batido las rebozamos con pan rallado.

A medida que las tengáis las colocáis en un plato plano, listas para freír o para congelar. Nosotros siempre preparamos una buena cantidad, las congelamos y vamos tirando de ellas para las cenas de nuestras chicas.

Animaros a la cocina casera. Así que ir a por vuestro delantal y esperamos que os guste.

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Categoría de Niños, Tradicional, Varios

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