HUESOS DE SANTO

Llega la festividad de todos los Santos, y que mejor receta para estos días que preparar unos deliciosos Huesos de Santo, la calabaza la dejaremos para más adelante.

No es una receta sencilla, además de bastante laboriosa, y eso es verdad, lo hemos comprobado. Pero aunque es un dulce que nunca habíamos preparado, os aseguro que repetiremos por lo riquísimos que están, a nuestras hijas les han encantado.

Además hemos de confesar que es una receta que no teníamos en mente, pero resulta que este fin de semana pasado unos grandes amigos nuestros nos han regalado unos huevos fantásticos de dos yemas puestos por sus propias gallinas, y hemos pensado que una buena forma de darle uso a estos increíbles huevos era preparar una receta tan especial como esta.

Para su elaboración hemos seguido paso a paso la receta de María Lunarillos, así que también gracias a ella por lo bien explicada que está su receta.

INGREDIENTES:

MAZAPÁN
250 gr. de almendra molida
200-150 gr. de azúcar
75-100 gr. de agua
Ralladura de una lima o limón

YEMA PASTELERA
4 yemas de huevo
100 gr. de azúcar
50 gr. de agua

GLASEADO
200 gr. de glas
3 cucharadas de agua

Solo una aclaración respecto a las cantidades, con las cuatro yemas nos ha llegado para rellenar 18 canutillos de mazapán, mientras que masa nos ha sobrado algo más de la mitad, así que o bien doblais la cantidad de yema pastelera, o utilizais el mazapán sobrante para otra elaboración.

PREPARACIÓN:

Nosotros en primer lugar hemos optado por preparar el mazapán, y para ello empezaremos preparando un almíbar ligero, es decir, mezclamos el agua y el azúcar, lo llevamos a ebullición y apagamos el fuego, lo justo para que el azúcar se disuelva en el agua.

Mientras preparamos el almíbar añadimos la ralladura de una lima o de un limón a la almendra molida.

Siguiendo el consejo de María Lunarillos, a la mezcla de almendra picada y ralladura de lima le añadiremos unas dos terceras partes de nuestro almíbar ligero y removeremos hasta que se nos haga una pasta. Tal y como nos recomienda en su receta, es importante tener cuidado y no pasarse con el líquido, ya que la capacidad de absorción de la almendra varía si la hemos molido nosotros o la hemos comprado ya molida. Lo ideal es ir añadiendo líquido poco a poco en caso de ser necesario hasta conseguir una masa con una consistencia manejable, ya que si nos pasamos no tendrá marcha atrás.

Una vez conseguida la consistencia apropiada, haremos una bola con la masa, la envolveremos en papel film y la guardaremos en la nevera para que se enfríe, por lo menos durante un mínimo de una hora.

Transcurrido el tiempo de enfriado empezaremos con la que creemos es la parte más complicada de la receta, formar los canutillos de mazapán.

Para ello, colocaremos sobre una superficie bien espolvoreada con azúcar glas la masa refrigerada.

Seguidamente tomaremos pequeñas porciones, las amasaremos y estiraremos hasta conseguir una pasta fina de aproximadamente 2 mm. de espesor.

A continuación dibujaremos las características estrías en la masa ayudados con un tenedor.

Una vez dibujadas las estrías recortaremos la masa dejándole una anchura de entre unos 4 y 6 cm., dependiendo de lo más o menos largos que queráis hacer vuestros huesos.

Seguidamente cortaremos la masa en trozos de unos 4 ó 5 cm. y los enrollaremos para obtener la forma de canutillo. Nosotros hemos empleado para ello el mango de una cuchara de madera de cocinar.

A medida que los tengamos los colocaremos en una bandeja y los dejaremos secar durante como mínimo dos hora. Lo ideal es dejarlos de pie, pero hemos comprobado que se pueden dejar tumbados sin mayor problema.

Mientras dejamos que los canutillos de mazapán se sequen nos pondremos manos a la obra con la preparación de la yema pastelera, separando en primer las yemas de la claras y batiéndolas ligeramente.

Una vez batidas ligeramente las yemas prepararemos un almíbar y lo añadiremos lentamente y sin parar de remover sobre las yemas para que no se cuajen. Este almíbar, según nos indica María, se consigue cuando se alcanzan los 105 grados o el punto de hebra fina, es decir, si no disponemos de termómetro, como es nuestro caso, cuando al mojarnos los dedos con agua fría y tomemos una pequeña cantidad con una cuchara, se formen entre los dedos unos filamentos que se rompan enseguida.

A continuación realizaremos el cuajado de las yemas colocando el bol con la mezcla sobre un baño maría y removiendo sin parar con unas varillas durante unos 20 minutos, hasta que adquiera una consistencia bastante densa.

Introduciremos la yema en una manga pastelera con boquilla de pico y la dejaremos enfriar en la nevera el tiempo que reste para que los canutillos de mazapán se sequen.

Una vez que los canutillos estén lo suficientemente secos y la yema enfriada, procederemos a su relleno.

Para finalizar prepararemos el glaseado mezclando bien en frío el azúcar glas con el agua.

Mojamos bien cada uno a uno los huesos y los dejamos secar sobre una rejilla, de esta forma conseguiremos que los huesos se conserven y no se resequen.

Laboriosos, es verdad, pero no imposibles, así que animaros y coger vuestro delantal, el resultado os merecerá la pena.

Dejar un comentario

Categoría de Repostería casera, Tradicional, Varios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>