LASAÑA DE CALABAZA

Estamos en pleno otoño, y como ya os dijimos anteriormente, no podía faltar una receta con calabaza, un producto tan típico de estas fechas, aunque ya la podemos encontrar durante todo el año. Y para ello hemos escogido la calabaza del tipo “violín” o “cacahuete”, una calabaza de tamaño moderado que no nos obliga a estar comiendo calabaza durante una semana entera, que una vez empezada envuelta en papel film la podemos conservar en la nevera durante unos días, y porqué además, y lo más importante, es la que cultivamos en nuestro huerto.

Aunque se trata de una receta bastante laboriosa, ya veréis que siguiendo los pasos tal y como os los enseñamos el resultado está asegurado.

INGREDIENTES:

1 Calabaza
1 Cebolla pequeña
1 Puerro
9 Placas de lasaña
100 gr de Queso gorgonzola
Nueces
Pasas de Corinto
50 gr de Harina
50 gr de Mantequilla
500 ml de leche
1 Ramita de tomillo
Nuez moscada
Queso para gratinar
Sal
Pimienta
Aceita de oliva virgen extra

PREPARACIÓN:

En primer lugar picamos el puerro en tiras finas y la cebolla en trozos pequeños.

En la olla donde vamos a cocinar la calabaza echamos buen chorro de aceite de oliva virgen extra y añadimos la cebolla y el puerro.

Mientras se doran la cebolla y el puerro pelamos y cortamos la calabaza en dados no muy grandes, para que de esta forma luego se cocinen más fácilmente.

Una vez que se hayan dorado la cebolla y el puerro salpimentamos.

A continuación añadimos a la olla la calabaza cortada en dados.

Añadimos sal a la calabaza y removemos para que se mezcle con el puerro y la cebolla.

Tapamos la olla y cocinamos la calabaza lentamente durante unos treinta minutos, removiendo de vez en cuando para evitar que la calabaza se pegue en el fondo.

Mientras se cocina la calabaza empezamos a preparar la bechamel infusionando la leche con la ramita de tomillo. Se trata de calentar poco a poco la leche removiendo constantemente para evitar que se pegue y adquiera el aroma del tomillo.

En otra olla derretimos la mantequilla con un corrito de aceite de oliva virgen extra.

Una vez derretida la mantequilla añadimos la harina.

Mezclamos la harina con la mantequilla con una varilla para conseguir una masa sin grumos.

Cocinamos a fuego medio durante unos cinco minutos para que la harina pierda el sabor a crudo.

A continuación añadimos la leche bien caliente.

Seguidamente apagamos el fuego y removemos sin parar hasta que espese, que comprobareis que no tarda ni un minuto en hacerlo.

Una vez espesada la bechamel añadimos sal, nuez moscada al gusto, el queso gorgonzola y lo mezclamos todo.

Una vez mezclado reservamos para que se atempere.

Cuando la calabaza esté cocinada, es decir, cuando se haya hecho como una especie de puré, apagamos el fuego, probamos, y rectificamos de sal y pimienta. Debéis tener en cuenta que al ser la calabaza un producto bastante dulce, tampoco se trata de añadir demasiada sal, serán luego la bechamel y el queso rallado los que nos contrarresten este dulzor, intentando llegar a un equilibrio.

A continuación añadimos las pasas de Corinto y las nueces.

Mezclamos todo bien y reservamos para que se atempere como hemos hecho anteriormente con la bechamel.

Mientras la calabaza y la bechamel se atemperan preparamos las placas de lasaña siguiendo los pasos que marque el fabricante. En nuestro caso son placas que se deben cocer, así que en una olla con agua, aceite y sal, añadimos nuestras placas una vez que el agua rompa a hervir.

Transcurrido el tiempo de cocción marcado por el fabricante las retiramos y las sumergimos en agua bien fría para cortar la cocción de las placas.

Pasado un minuto las retiramos del agua y las ponemos a secar en papel de cocina.

Con todos los ingredientes ya preparados empezamos a montar las capas de la lasaña en una fuente apta para el horno. Y para ello empezamos colocando una fina capa de bechamel en la base de la fuente que evitará que se nos peguen las placas en el fondo.

Sobre esta primera capa de bechamel extendemos una primera capa de placas de lasaña.

A continuación extendemos la primera capa de calabaza.

Repetimos el orden extendiendo la segunda capa de bechamel.

Continuamos con una segunda capa de placas de lasaña.

Colocamos otra capa de calabaza, otra de bechamel y la tercera de placas de lasaña, terminando sobre esta con una última capa fina de bechamel.

Coronamos cubriendo la totalidad de la última capa de bechamel con queso para gratinar.

Introducimos en el horno, previamente precalentado, y gratinamos el queso hasta que se tueste levemente.

Laboriosa, sí, pero muy buena, así que coger vuestro delantal y a cocinar.

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Categoría de Pasta

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