ESPÁRRAGOS GRATINADOS

Este es un plato que hasta ahora no habíamos hecho nunca, tan solo lo habíamos comido en alguna ocasión formando parte del menú de un restaurante que a veces frecuentamos, y que ahora nos hemos decidido a probar, pero completando un poco la receta original.

Como el resultado nos ha sorprendido gratamente y se trata de otra de esas recetas que no tienen ninguna complicación, la queremos compartir con vosotros, os gustará seguro, además de ser otra forma de comer los espárragos.

INGREDIENTES:

PARA LOS ESPÁRRAGOS

1 Bote de espárragos
1 Loncha de jamón de york fina por cada espárrago
½ Loncha fina de queso tierno por cada espárrago
4 Lonchas de bacon
Queso rayado

PARA LA BECHAMEL:

 600 mililitros de leche
3 Cucharadas de harina
1 Cucharada de aceite
40 gr. de mantequilla
Sal
Nuez moscada

PREPARACIÓN:

En primer lugar debemos poner a escurrir bien los espárragos, os aconsejo que los sequéis un poco con un papel de cocina, ya que luego, al hacerse en el horno, desprenderán parte del líquido interior que tienen.

Una vez secos los espárragos, colocamos sobre una tabla de cocina una loncha de jamón de york, sobre ella media loncha de queso tierno, y encima de las dos, el espárrago.

Tanto el jamón de york como el queso podéis elegir el que más os guste a cada uno de vosotros a la hora de hacer la receta.

Lo enrollamos todo bien hasta formar un rollito fino con los tres ingredientes.

Repetimos esta operación con cada uno de los espárragos y los colocamos sobre una bandeja apta para el horno que habremos untado el fondo con mantequilla previamente.

Preparamos la bechamel añadiendo en una sartén una cucharada de aceite y la mantequilla. Cuando esta última se haya derretido, bajamos el fuego y añadimos las tres cucharadas de harina, removemos para que no se formen grumos y dejamos que la harina se cocine durante un par de minutos, pero con cuidado de que no llegue a quemarse. A partir de este punto viene lo más delicado, con el fuego medio añadiremos un poco de leche, como una cuarta parte de la que tenemos, y removemos bien hasta que se quede una pasta uniforme y sin grumos, a partir de aquí subimos un poco el fuego y le añadimos el resto de la leche, y seguimos removiendo para que no se nos forme ningún grumo. Una vez añadida toda la leche sazonamos y añadimos un poco de nuez moscada ( esto al gusto de cada uno ).

Si disponéis de Thermomix os recomendamos utilizarla, nosotros lo hacemos muchas veces, el resultado siempre es excelente y no te tienes que preocupar porque aparezcan esos grumos tan desagradables.

Lista la bechamel cubrimos los rollitos de espárragos colocados en la fuente del horno.

Sobre la bechamel cortamos en trozos pequeños las lonchas de bacon y las repartimos por la bandeja, cubrimos con queso rallado para gratinar, en este caso hemos optado por una mezcla preparada de tres quesos.

Con el horno previamente precalentado en la función de gratinar y a temperatura máxima, introducimos la bandeja a media altura. La dejamos en el horno controlando en todo momento para que no se nos quemen, hasta que el queso y el bacon empiecen a tomar un color dorado pero sin tostarse en exceso.

Sacamos con cuidado la bandeja del horno y servimos 4 espárragos por cabeza, seguro que más de uno repite.

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PURÉ DE PATATAS CASERO

Vamos a enseñaros como preparar un delicioso puré de patatas casero, de una forma muy sencilla, y con un resultado que nada tiene que ver con el puré de patatas en polvo deshidratado que podemos comprar.

El puré de patatas que preparemos puede tomarse como primer plato, y a los niños en concreto es algo que les gusta mucho, o como base o acompañamiento de otros platos, especialmente de carnes.

INGREDIENTES:

1 Kg. de patatas
250 ml. de leche
50 gr. de mantequilla
1 Huevo
Sal

PREPARACIÓN:

En primer lugar lavamos, pelamos y cortamos las patatas en trozos del mismo tamaño, ya que de esta forma todos necesitarán el mismo tiempo de cocción.

Podemos optar por cocer las patatas con piel, y una vez cocidas, quitársela, pero para ello es recomendable que no sean muy grandes y sobre todo, que sean del mismo tamaño, ya que cada uno requiere de un tiempo de cocción diferente. Por eso os recomiendo pelarlas primero y cortarlas en trozos parecidos.

La mejor manera de comprobar que las patatas están bien cocidas es pincharlas con una brocheta de madera, y si esta entra con facilidad en la patata, quiere decir que ya están en su punto.

Mientras cortamos las patatas, ponemos en una olla agua a cocer con una cucharadita de sal, y una vez que empiece a hervir echamos las patatas, dejamos que de nuevo el agua hierva, y a continuación bajamos el fuego, basta con mantener el hervor del agua, hasta que se cuezan por completo. Dependiendo del tamaño de las patatas o los trozos cortados deberán estar cociendo entre 20 y 40 minutos .

Una vez cocidas las patatas las escurrimos y reservamos parte del agua de la cocción.

Con las patatas bien escurridas es el momento de hacer el puré. La forma habitual de hacerlo es con el pasapurés, o si no se dispone de este, con un tenedor.

Nosotros nos hemos comprado una batidora nueva que dispone de un brazo especial para hacer puré de patatas, con el que se consigue la misma textura que con el pasapurés.

Colocamos las patatas bien escurridas en un bol, añadimos la leche y la mantequilla y empezamos a triturarlo. Cuando esté un poco triturado y aun bien caliente, añadimos el huevo, que lo hará más suave y le aportará más sabor al puré, y que con el calor de las patatas se cocinará.

Trituramos hasta conseguir una crema uniforme. Depende de cómo os guste, más claro o más espeso, le podéis ir añadiendo poco a poco agua de la cocción, hasta conseguir la textura deseada. Es el momento de probarlo y añadirle la sal hasta dejarlo a vuestro gusto.

En caso de utilizar un pasapurés, una vez pasado el puré es cuando debéis ir añadiendo los ingredientes en el orden descrito anteriormente, y mezclarlos todos ayudados por un tenedor.

Para servirlo como primer plato, añadirle tan solo un buen chorro de aceite de oliva virgen y un poco de pimienta y os resultará un plato de lo más rico.

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Categoría de Niños, Primeros platos

PATATAS CON SEPIA

Parece que empiezan a llegar los primeros días frescos del otoño, que después del verano son los que más notamos, así que os proponemos un plato caliente y a su vez la mar de rico para combatirlos.

Esta receta que vamos a hacer nos la ha enseñado una tía nuestra, nacida en Zaragoza pero que ya lleva viviendo muchos años en Madrid, y desde que la probamos por primera vez nos encantó y decidimos incorporarla a nuestros platos para estos días frescos en los que tanto apetece un plato calentito. Así que hemos pensado que una buena forma de agradecérselo es poniendo esta receta suya en nuestro blog.

Añadir que además de que resulta un plato de lo más sencillo de preparar, en el cual apenas se mancha, ya que se cocina todo en un mismo recipiente, es un plato muy ligero y tierno, ideal para que los niños y personas mayores coman otro tipo de pescado, ya que la sepia se queda extremadamente tierna.

INGREDIENTES:

2 Sepias pequeñas o una grande
½ Kg. de patatas
1 Cebolla
6 Dientes de ajo
Perejil
1 Copa de coñac
2 Pastillas de caldo de pescado
1  ½ litros de agua
Aceite de oliva virgen extra
Sal 

PREPARACIÓN:

En la misma olla donde coceremos todo, echamos un chorrito de aceite de oliva virgen extra y freímos la cebolla bien picada y los dientes de ajo cortados a finas láminas, añadiendo el perejil y un poco de sal  cuando la cebolla prácticamente esté bien dorada.

Mientras se dora la cebolla lavamos y cortamos en tiras las sepias.

El plato original que os presentamos es con sepia, pero lo podéis hacer tanto con anillas de calamar como de pota, ambas más económicas, y os garantizamos que el resultado es también la mar de bueno, además de que los dos tipos de anillas precisan de menor tiempo para cocerse.

Una vez que la cebolla esté bien pochada, añadimos las tiras de sepia, las freímos un poco junto la cebolla, añadimos un buen chorro de coñac, y dejamos rehogar todo durante unos cinco minutos a fuego medio para que se evapore el alcohol. Pasado este tiempo añadimos un litro y medio de agua, las dos pastillas de caldo de pescado y subimos el fuego hasta que empiece a hervir.

Si no sois partidarios de utilizar pastillas de concentrado de pescado, las podéis sustituir por un buen caldo de pescado anteriormente preparado por vosotros con espinas y cabezas de los pescados que hayáis ido consumiendo y que hayáis ido guardando en el congelador para estas ocasiones.

Una vez que el agua rompa a hervir, bajamos el fuego a medio-bajo, tapamos la olla y lo dejamos cocer mínimo una hora si son las sepias pequeñas y una hora y media si es una sepia grande para que la sepia quede bien tierna. En caso de utilizar anillas de calamar o de pota bastará con que las dejéis media hora hirviendo para que queden igual de tiernas.

Pasado el tiempo de cocción de la sepia, cortamos las patatas en trozos  de medianos a grandes y las añadimos a la olla.

Subimos el fuego, y una vez que de nuevo empiece a hervir, bajamos el fuego, tapamos la olla y lo dejamos hirviendo durante otra media hora. Antes de añadir las patatas es el momento de probar el caldo y rectificar la sal.

Para conseguir un plato delicioso y muy tierno es preciso respetar los tiempos de cocción marcados, ya que de lo contrario nos arriesgamos a que la sepia o las patatas queden duras, quitándole gran parte del encanto al plato.

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Categoría de Guisos, Niños

JUDÍAS VERDES CON TOMATE Y HUEVO DURO

Este fin de semana hemos estado en nuestro pueblo echando en conserva los últimos tomates de la temporada del huerto, y así poder tener para el resto del año, y casualmente al llegar a casa nos han dado unas judías verdes, también de huerto, así que lo hemos tenido fácil para pensar en la receta que hoy os ofrecemos, que no es más que una manera  diferente a la habitual de comer las judías. Su preparación es muy sencilla.

INGREDIENTES:

½ kg. de judías verdes
1 bote de tomate frito en conserva
3 huevos duros
200 gr. de jamón serrano en tacos
Aceite
Sal

PREPARACIÓN:

En primer lugar ponemos agua en una cacerola, y cuando rompa a hervir añadimos los huevos y los dejamos cociendo durante 12 minutos. Una vez cocidos los retiramos y los dejamos enfriar.

Mientras los huevos se están cociendo lavamos las judías y las cortamos, si son tiernas como son las que nos han regalado, bastará tan solo con quitarles las puntas, en caso contrario les quitaremos además los hilos de los bordes.

Cortadas y lavadas las judías las cocemos, bien en una olla con agua y una pizca de sal, o bien, como hemos hecho nosotros,  cocinadas al vapor en una olla rápida, para que de esta forma las judías mantengan mejor sus propiedades. Para ello, colocamos la rejilla en el fondo de la olla, añadimos agua sin que sobresalga por esta y colocamos las judías sobre la rejilla, añadimos una pizca de sal, tapamos la olla y ponemos el fuego a máxima potencia. Cuando el indicador alcance su máxima potencia bajamos el fuego a medio-bajo y lo dejamos cocer durante cinco minutos más. Transcurrido este tiempo apagamos el fuego y dejamos que la olla pierda la presión por si sola.

Mientras se cuecen las judías troceamos los tacos de jamón en trozos al gusto de cada uno y los freímos en una sartén, mientras pelamos y picamos los huevos, reservando uno de ellos para decoración del plato.

Una vez cocidas las judías las escurrimos bien, les añadimos el tomate frito y las removemos.

A continuación añadimos los huevos picados y los taquitos de jamón frito, removemos bien para que todo se mezcle bien.

En un plato preferiblemente hondo servimos las judías, les colocamos sobre ellas el huevo que habíamos reservado cortado en cuatro trozos y echamos por encima un chorro generoso de un buen aceite de oliva virgen extra.

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Categoría de Verduras

TARTA DE CHOCOLATE BLANCO

¡Ya estamos de vuelta! Y para celebrarlo he preparado una receta dulce, para empezar con sabor y energía. ¡Espero que os guste!

En esta ocasión he tenido una pinche de lujo, Paula, mi hija mayor.  Así que si os animáis a prepararla y tenéis niños, ellos os pueden echar una manita y pasar un buen rato en la cocina. Eso sí,  se corre el peligro de que alguna galletita se pierda….

Ya veréis la combinación de chocolate blanco con galletas Oreo es ideal, y aunque es una tarta de chocolate es ligera y seguro que os sorprende su frescura. 

INGREDIENTES:

150 gr. de galletas Oreo
80 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
250 gr. de chocolate blanco
500 gr. de nata
150 gr. de azúcar
2 sobres de cuajada

PREPARACIÓN:

Lo primero que vamos hacer es quitarles la crema a las galletas. Las abrimos y con mucho cuidado retiramos la crema con un cuchillo para que no quede ningún resto de esta en las galletas. Reservamos la crema.

A continuación trituramos las galletas. Yo he utilizado la Thermomix, programando 5 segundos a velocidad 10. Pero también las podemos triturar en un mortero, con una picadora,  metiéndolas en una bolsa de plástico y machacando con un rodillo. Podéis utilizar el método que más os guste, pero tenemos que conseguir que las galletas se transformen casi, casi en polvo.

Echamos el polvo de galletas en un bol.

Cortamos la mantequilla en trozos pequeños y la echamos sobre las galletas. Mezclamos hasta que la mantequilla esté totalmente integrada con las galletas.

Cogemos el molde, yo he utilizado uno de 20 centímetros.  Echamos la mezcla y la esparcimos bien por toda la base. Nos podemos  ayudar de una cucharada o una espátula para aplanar bien la mezcla. Introducimos el molde en el frigorífico para que se endurezca la base.

Troceamos el chocolate y lo echamos en una cacerola.  Lo ponemos a fuego medio y añadimos la nata y el azúcar, removemos hasta que el chocolate se deshaga. Le añadimos la crema de las galletas que teníamos reservada. Echamos los dos sobres de cuajada y subimos el fuego y lo dejamos fuerte hasta que rompa a hervir. Lo mezclamos bien hasta conseguir una mezcla homogénea.

Sacamos el molde del frigorífico y cubrimos con la mezcla anterior,  lo dejamos enfriar y lo llevamos  de nuevo al frigorífico por lo menos durante 4 horas. Pasado este tiempo ya estará lista para desmoldar y servir.

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Categoría de Postres

PURÉ DE VERDURAS CON POLLO

Hoy os traigo la receta que más veces he preparado en los últimos cinco años y medio ¡el puré de mis niñas!

La alimentación complementaria de los bebés comienza a los seis meses, cuando sustituimos la toma de la comida por un puré de verduras. Al cuál añadimos también carne, empezando por las carnes menos grasas como la del pollo, para pasar posteriormente a la ternera y el cordero.

Preparar un puré puede parecer algo sencillo, pero hay muchas cosas que debemos de tener en cuenta. A la hora de comprar las verduras  tenemos que elegir las más frescas posibles, sobre todo las de color verde, y cocinarlas lo antes posible (los vegetales empiezan a perder propiedades desde el mismo momento de su recolección). Todas las verduras, hortalizas y también las patatas, las tenemos que lavar enteras, pero en el caso del puerro, yo primero le corto la parte verde y le quito siempre un par de capas y utilizo un truco que le escuché hace un montón de tiempo a Karlos Arguiñano y que consiste en hacerle en la parte superior un corte en forma de cruz, lo abro y lo coloco debajo del grifo para eliminar cualquier resto de tierra que pudiera tener. Hay que pelar la patata siempre y el calabacín también, ya que su piel amarga, yo utilizo un pelador de verduras.  Y para que nada pierda sus propiedades durante la cocción, siempre las cocino al vapor.

Con los purés podemos hacer muchas combinaciones, hoy os traigo uno de mis favoritos, hecho con calabacín y calabaza. El calabacín le aporta mucha suavidad, además de estar cargado de nutrientes al igual que la calabaza. La calabaza contiene abundante cantidad de fibra, lo que les va a ir muy bien a los peques si tienen problemas de estreñimiento.

INGREDIENTES:

3 calabacines
1 puerro
1 patata mediana
250 gr. de calabaza
200 ml. de agua
2 filetes de pechuga de pollo
Aceite de oliva virgen extra

PREPARACIÓN:

Lavamos y cortamos las verduras.

Yo utilizo una olla superrápida. Echamos el agua y colocamos el accesorio para cocinar al vapor. A continuación añadimos las verduras y cerramos la olla. La ponemos a fuego fuerte y una vez que aparezcan las dos rayitas de la válvula, bajamos el fuego y lo dejamos cinco minutos más. Transcurrido este tiempo lo apagamos y esperamos a que la olla se pueda abrir.

Mientras tanto en una sartén echamos un poquito de aceite para hacer la pechuga a la plancha. Cuando esté hecha la cortamos en trocitos y reservamos.

Abrimos la olla y con mucho cuidado quitamos el accesorio de cocer al vapor,  escurrimos el caldo y reservamos. En la misma olla trituramos las verduras, le añadimos la pechuga y también el jugo que ha soltado al cocinarla, le añadimos parte del caldo que hemos reservado y seguimos triturando hasta que nos quede un puré uniforme. Si ha quedado espeso, le añadimos más caldo y seguimos triturando, hasta que consigamos el espesor deseado.

En un bol ponemos la cantidad adecuada de puré  y echamos una cucharada de aceite de oliva en crudo. Y ya solo falta que nuestro peque se lo coma sin rechistar.

Con las cantidades indicadas nos han salido cuatro fiambreras de 250 gr. cada una aproximadamente, que podéis guardar en el congelador.

¿Os cuento un truco? El caldo que me sobra de cocer las verduras siempre lo guardo y lo congelo, así cuando necesitamos caldo de verduras para cocinar siempre tenemos.

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Categoría de Niños

MEJILLONES AL VAPOR CON SALSA DE PAN RALLADO

Hoy vamos preparar unos mejillones al vapor siguiendo una receta que vi hace un tiempo por la tele en uno de esos programas de cocineros de otros países y que me llamó la atención. Nada más verla decidí que debía ponerla en práctica y en cuanto tuve ocasión, así lo hice, obteniendo un resultado increíble, así que quiero compartirla con todos vosotros y que os animéis a probarla.

Os la recomiendo como aperitivo acompañada de una buena cervecita fresca, especialmente ahora en verano, o como parte de unos entrantes en una buena comida familiar que tengáis en cualquier época del año.

INGREDIENTES:

Ración para dos personas:
½ kg. de mejillones
3 Dientes de ajo
1 Copita de vino blanco
1 Cucharada sopera de pan rallado
Perejil
Sal
Pimienta
Aceite oliva virgen extra.

PREPARACIÓN:

Una vez tenemos los mejillones bien limpios los reservamos en un bol. Yo os recomiendo limpiar bien la cascara dejándoles de momento la tira de esparto que les sale, creo que de esta forma evitamos que los mejillones pierdan parte del agua que tienen antes de echarlos a la olla.

Cortamos en finas láminas los tres dientes de ajo y los echamos a la olla con un buen chorro de aceite de oliva para que empiecen a dorarse, llevando cuidado que no se tuesten demasiado.

En cuanto los ajos hayan tomado un poco de color les añadimos la copita de vino blanco. Mientras dejamos que reduzca un poco el vino les quitamos la tira de esparto a los mejillones, subimos el fuego y los añadimos a la olla, removiendo un poco para evitar que los ajos se queden en el fondo y se quemen.

Seguidamente añadimos la cucharada sopera de pan rallado.

Y removemos para que el pan se mezcle bien con el resto de los ingredientes de la olla.

Por último añadimos una pizca de sal, pimienta recién molida al gusto de cada uno y una cucharadita colmada de perejil, yo utilizo del seco que siempre tengo en casa.

Removemos todo, tapamos la olla y lo dejamos a fuego fuerte, sin llegar al máximo durante unos cinco minutos o hasta que se hayan abierto los mejillones. Durante este tiempo remover un par o tres de veces los mejillones para ayudar a que todos se abran.

Ya tenéis listos unos deliciosos mejillones al vapor con un estilo diferente al habitual, espero que os gusten.

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Categoría de Aperitivos, Entrantes

GALLETAS DE CHOCOLATE CRAQUELADAS

En uno de mis paseos por la blogósfera me topé con esta receta y me enamoré de ella a primera vista. Me encantó el aspecto que tenían y sentí la necesidad de hacerlas.

¡Madre mía! ¡Qué buenas! No solo tienen un aspecto buenísimo si no que también están increíblemente ricas. Y además son muy fáciles de preparar.

Estas galletas las podemos comer en cualquier momento, para el desayuno,  para el café, para la merienda de los peques,…

No recuerdo en que blog las vi, por eso no lo cito. Me imprimí los ingredientes y la preparación, y tengo la hojita en mi carpeta de recetas. La receta era para hacer con Thermomix, pero yo la he adaptado para que todos aquellos que no tenéis la máquina, también podáis disfrutar de estas galletas.

INGREDIENTES:

250 gr. de chocolate negro para postres
50 gr. de mantequilla
100 gr. de azúcar
2 huevos
210 gr. de harina
½ cucharadita de levadura
1 pizca de sal
1 cucharadita de extracto de vainilla
Azúcar glass para rebozarlas

PREPARACIÓN:

En un bol fundimos el chocolate en el microondas, añadimos la mantequilla y removemos hasta que se disuelva bien y reservamos.

PREPARACIÓN MANUAL

En una cacerola batimos los huevos y añadimos el azúcar. A fuego medio primero y después a fuego mínimo, batimos con unas varillas, hasta que la mezcla tenga un color blanquecino y haya doblado su volumen. Yo lo he hecho de forma manual, pero también se pueden utilizar unas varillas eléctricas.

Fuera ya del fuego, le añadimos el extracto de vainilla y continuamos batiendo un par de minutos más. Si no se tiene extracto de vainilla, se puede utilizar 2 cucharaditas de azúcar vainillado.

A continuación le incorporamos el chocolate que teníamos reservado y removemos durante unos 15 segundos. Os recomiendo guardar el bol sin fregar, pues una vez finalizado el proceso lo volveremos a utilizar.

Tamizamos la harina y la incorporamos con la levadura y la sal poco a poco a la cacerola. Seguimos batiendo con las varillas hasta que esté todo bien integrado. Nos tiene que quedar una masa pastosa que con el frío adquirirá consistencia.

PREPARACIÓN CON THERMOMIX

Ponemos la mariposa, añadimos el azúcar y los huevos y programamos 4 minutos, 40⁰ a velocidad 4, la mezcla tiene que tener un color blanquecino y doblar su volumen. A continuación programamos 3 minutos sin temperatura a velocidad 3.

Añadimos el extracto de vainilla y el chocolate que teníamos reservado. Mezclamos a velocidad 3 unos 10 segundos. Os recomiendo guardar el bol sin fregar, pues una vez finalizado el proceso lo volveremos a utilizar.

Tamizamos la harina.

Quitamos la mariposa y añadimos la harina tamizada con la levadura y la sal. Mezclamos a velocidad 4 hasta que esté todo bien integrado. Nos tiene que quedar una masa pastosa que con el frío adquirirá consistencia.

A partir de este momento los pasos ya son comunes en las dos preparaciones.

Echamos la masa al bol y la dejamos en el frigorífico durante 2 horas. En invierno con 1 hora es suficiente, pero ahora con el calor, es conveniente que la masa esté bien dura, para que no pierda consistencia al manipularla.

Precalentamos el horno a 180º.

Vamos formando pequeñas bolas y las rebozamos en azúcar glass hasta que estén cubiertas totalmente. Los colocamos en la bandeja, teniendo cuidado de ponerlas separadas, porque una vez en el horno crecen.

Horneamos durante 10 minutos, mientras tanto podemos ver cómo se van rompiendo. Las galletas deben quedar crujientes por fuera y blandas por dentro.

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Categoría de Postres

PIZZA DE SOBRASADA, BACON Y CEBOLLA

Quiero enseñaros una pizza que personalmente me encanta, una pizza que he comido en numerosas ocasiones en una pequeña pizzería del barrio de Sant Andreu de Barcelona, el barrio donde he crecido hasta que me vine a vivir a Zaragoza. Espero que a vosotros os guste, a mí trae buenísimos recuerdos de mis tiempos jóvenes en el barrio.

INGREDIENTES:

Masa casera para pizza
Sobrasada
Bacon ahumado
Cebolla
Tomate frito
Mozzarella
Orégano

PREPARACIÓN:

Una vez preparada la masa casera para pizza, como ya os mostré anteriormente, cortamos el trozo necesario, según el tamaño de pizza que queráis preparar, la colocamos en una superficie espolvoreada con harina y procedemos a estirarla con el rodillo hasta conseguir una base bien fina.

Sobre la base estirada extendemos el tomate frito, para las pizzas a mí me gusta el comprado.

A continuación repartimos el bacon ahumado sin corteza y cortado en pequeñas tiras y la sobrasada, que la colocaremos en pequeños pegotes bien repartidos por toda la superficie, y sobre ambos pequeñas tiras muy finas de cebolla. La cebolla conviene cortarla lo más fina posible ya que se debe cocinar en tan solo unos 10 minutos en el horno, si la cortáis gorda se quedará cruda. Para aquellos a los que no le guste la cebolla no la pongáis, la pizza seguirá siendo deliciosa.

Cubrimos con mozzarella y la metemos al horno a temperatura alta, entre 250 y 290 grados durante unos 10 minutos, o hasta que veáis que ya está tostada.

Os aconsejo usar mozzarella rayada que podéis comprar en sobre en el súper. Un día probé a desmenuzar un trozo de mozzarella fresca y el resultado fue que se derritió excesivamente, quedando prácticamente líquida.

Una vez tostada la pizza la retiramos con cuidado del horno y ya tenemos lista una buena cena para compartir con amigos y pasar un buen rato.

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Categoría de Pizzas

MASA PARA PIZZA CASERA

Estamos muy acostumbrados a comer pizzas, especialmente por encargo o precocinadas, incluso a comprar la masa preparada y hacer las pizzas a nuestro gusto en casa. Hoy, siguiendo los pasos que aprendí con una publicación de  Directo al Paladar, quiero mostraros lo fácil que resulta elaborar en vuestra propia cocina una auténtica masa casera para pizzas, rica y natural, que os sorprenderá y que una vez la hayáis probado os olvidareis por completo de las masas preparadas.

INGREDIENTES:

300 gr. de harina de fuerza
200 ml. de agua tibia
1 sobre de levadura de panadería
½ cucharadita de sal
1 cucharada de aceite de oliva virgen extra

PREPARACIÓN:

Para preparar la masa en primer lugar añadiremos dentro de un bol grande la harina, la levadura y la sal, removiendo para que todos los ingredientes queden bien mezclados.

 A continuación, haciendo en el centro como un pequeño agujero añadimos el agua tibia y el aceite de oliva virgen extra.

Ayudados primero con un tenedor removemos toda la mezcla hasta que esta empiece a coger consistencia, momento a partir del cual os recomiendo que lo hagáis con vuestras propias manos, hasta que la masa se despegue de las paredes y no se os enganche en las manos.

Conseguida la mezcla, el siguiente paso consiste en el amasado, para conseguir una masa bien elástica que nos permita más adelante estirarla con el rodillo hasta obtener la forma y le grosor de la pizza que queramos sin que se rompa en el intento.

Para ello, sobre una superficie espolvoreada con harina aplastamos y estiramos la masa con las manos, la enrollamos y la doblamos por la mitad, momento a partir del cual repetimos de nuevo esta misma secuencia, aplastando y estirando la masa, enrollándola y doblándola por la mitad. Hacemos este proceso unas 10 o 12 veces, y veremos que a medida que lo vamos repitiendo la masa va cogiendo una consistencia cada vez más homogénea.

Terminada la masa la colocamos en un recipiente amplio, con un poco de aceite para que no se nos pegue, y la dejamos fermentar en un sitio cálido durante una media hora, veréis como pasado este tiempo habrá aumentado considerablemente de volumen, más o menos el doble de su tamaño inicial.

Ahora en verano basta con dejarla fuera de la nevera, en invierno, colocarla debajo de un radiador y conseguiréis el mismo efecto en el mismo tiempo. Si la temperatura ambiente es más baja posiblemente le cueste un poco más.

Con la masa fermentada, cortamos el trozo necesario, según el tamaño de pizza que queráis preparar, la colocamos de nuevo en nuestra superficie espolvoreada con harina y procedemos a estirarla con el rodillo hasta conseguir el espesor deseado, pudiendo optar por pizzas de masa más fina o más gruesa, eso depende de vuestro gusto.

Con las cantidades señaladas nos permite elaborar dos pizzas finas grandes, así que el resto, si no lo vais a utilizar en el momento, lo envolvéis bien en film transparente y al congelador para otro día.

Para terminar el siguiente paso es cubrir la masa de pizza con los ingredientes que más os apetezcan y meterla al horno a temperatura alta, entre 250 y 290 grados durante unos 10 minutos, esto ya dependerá del grosor de la pizza, o hasta que veáis que ya está tostada.

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Categoría de Pizzas

RISOTTO DE CHORIZO AHUMADO Y SETAS

El risotto es un plato que hasta no hace demasiado tiempo no había preparado nunca, y el decidirme a probar fue por casualidad.

Todo surgió un día al llegar a casa a comer cuando me di cuenta de que no tenía nada preparado, rebusqué en la nevera y me encontré con un chorizo y unas pocas setas. Por suerte me pilló en uno de esos días inspirados en los que te ves capaz de atreverte a probar todo y pensé en prepararme un risotto, aprovechando estos dos ingredientes, ya que caldo siempre tenemos congelado, y lógicamente arroz, que es uno de esos ingredientes, como la pasta, nunca fallan en una casa.

Sinceramente, aunque lo conocía, no tenía claro el proceso a seguir para elaborar la receta, así que tiré de mis blogs favoritos y me pude hacer una idea suficiente para lanzarme a mi nueva aventura.

Espero que os guste, a mí el resultado me pareció muy bueno, y cuando vino Marta a comer le encantó, así que voy a compartir con todos vosotros esta receta, y animaros a probar cosas nuevas y a experimentar, la primera vez mejor solo para vosotros, os aseguro que muchas veces los mejores platos surgen de repente de cuatro cosas que tenemos olvidadas por la nevera.

INGREDIENTES:
250 gr. de arroz bomba
1 litro de caldo de pollo
1 Chorizo ahumado
200 gr. de setas shiitake
100 ml. de vino blanco
½ Cebolla
50 gr. de mantequilla
Queso rallado
Perejil
Sal
Pimienta

PREPARACIÓN:

En primer lugar picamos la cebolla lo más pequeña posible y la ponemos a pochar con la mantequilla hasta que quede transparente y bien tierna, para ello lo hacemos a fuego lento, para que la cebolla no coja color, y añadimos un poco de sal, pero no demasiada. Al freír con mantequilla debemos de tener mucho cuidado que esta no se nos queme, de todas formas se puede añadir un chorrito de aceite a la mantequilla que le ayudará a aguantar mejor el calor.

Mientras se pocha la cebolla lavamos, secamos y cortamos en juliana las setas shiitake. A mí personalmente es un tipo de setas que me gusta mucho por la textura que adquiere una vez cocinada. Transcurridos unos 10-12 minutos de empezar a pochar la cebolla se las añadimos. Removemos bien y seguimos pochando.

Cortamos el chorizo en dados y se lo añadimos a la cebolla y las setas, en este caso he utilizado un chorizo ahumado que nos aporta mucho sabor, utilizar el tipo de chorizo que más os guste, yo personalmente otro día tengo ganas de probar con un buen chorizo picante.

Subimos un poco el fuego y dejamos que todo se fría durante un par de minutos. A continuación añadimos el arroz y removemos durante otro par de minutos hasta que los granos empiecen a transparentarse.

Llegados a este punto añadimos el vino blanco y removemos hasta que el arroz haya absorbido todo el vino, y el alcohol se haya evaporado.

En una cacerola aparte ponemos al fuego el caldo de pollo hasta que esté bien caliente, sin necesidad de que esté hirviendo. Ahora le añadimos en primer lugar unos 3 o 4 cazos al arroz, lo ponemos a fuego medio y removemos constantemente para que el arroz suelte el almidón, hasta que casi todo el caldo se haya evaporado. A partir de este momento vamos añadiendo un cazo de caldo cada vez que nos quedemos sin líquido, sin parar de remover. Este tipo de arroces necesitan de entre 20 y 25 minutos para alcanzar el punto perfecto de cocción sin que queden duros.

El secreto del risotto es no dejarlo duro, por eso requiere paciencia, un fuego demasiado fuerte nos consume rápidamente el caldo, dejando el arroz crudo. Cocinando a fuego medio, de forma que el caldo no se evapore rápidamente, con esta cantidad de caldo para esta cantidad de arroz debería ser suficiente.

Una vez el arroz esté en su punto añadimos el queso rallado, preferiblemente parmesano, y un dado de mantequilla, un poco de perejil y un poco de pimienta recién molida, lo removemos todo bien y ya está listo para servir.

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Categoría de Arroces

MERMELADA DE ALBARICOQUE, CON AROMA DE VAINILLA

Como lo prometido es deuda, hoy os traigo una receta para hacer mermelada sin Thermomix. La verdad, es que esta es la primera vez que hago mermelada a mano, siempre la he hecho utilizando la maquinita. Así que, hacer esta receta ha sido para mí ¡todo un reto.

Como ya sabéis los ingredientes para hacer mermelada son: fruta, azúcar y limón.  Pues hoy, os voy a contar dos truquillos que utilizo en la cocina, con dos de los ingredientes:

Primer truco. Siempre tengo un bote de azúcar con vainas de vainilla, para que el azúcar se perfume con el aroma de la vainilla.
Segundo truco. Como el limón lo tenemos que utilizar limpio, con un pelador de verdura le quito la piel y la guardo en un tarrito en el congelador, y cuando tengo una buena cantidad, la pulverizo para añadir a las masas y aromatizarlas.

La fruta que he elegido en esta ocasión ha sido el albaricoque, que como todas las frutas de hueso, está en plena temporada.

INGREDIENTES:

600 gr. de albaricoque (deshuesados)
600 gr. de azúcar con aroma de vainilla
1 limón grande pelado (sin nada de corteza, ni parte blanca, ni pepitas)
1 vaina de vainilla (abierta y sin semillas)

Os recuerdo que tenemos que tener listos los botes donde vamos a echar la mermelada. Hervimos los botes o los lavamos en el lavavajillas, el mismo día que los vayamos a utilizar. Es importante tener unas medidas de higiene adecuadas para no contaminar la fruta.

Con las medidas indicadas a mí me han salido dos botes de 375 gr.

PREPARACIÓN:

Lavamos cuidadosamente los albaricoques, los pelamos y  les quitamos el hueso.

Lavamos también el limón y lo dejamos secar.

En un recipiente colocamos los albaricoques, les añadimos el azúcar y la vaina de vainilla. Los dejamos macerar durante cuatro horas. Cuanto más tiempo estén en maceración más se van a impregnar del aroma de la vainilla. Durante este tiempo vamos removiendo cada quince minutos aproximadamente. Si no tenemos el azúcar aromatizado, no pasa nada, se puede usar azúcar blanquilla e incluso azúcar moreno.

Pasadas las cuatro horas echamos todos los ingredientes a una cacerola y dejamos cocer durante 10 minutos, removiendo de vez en cuando.

Cuando el limón se haya secado completamente, si no estamos seguros, le pasamos un papel de cocina, lo pelamos. Primero le quitamos la piel (y si queréis hacer como yo, la guardamos) y después retiramos la parte blanca, con mucho cuidado  de que no quede nada para que no amargue y pueda estropearnos la mermelada. Lo partimos en cuatro trozos y le quitamos todas las pepitas.

Retiramos la vaina de vainilla.

Añadimos el limón en cuartos a la cacerola, removemos y dejamos hervir. Cuando haya hervido bajamos el fuego y lo dejamos cocer 30 minutos aproximadamente. No nos podemos olvidar de ir removiendo y machacando la fruta. Para saber si está lista, introducimos una cuchara de madera y si al sacarla la mezcla forma una capa en la cuchara, ¡está lista!. Aunque esto depende de lo espesa que os guste a cada uno. Si os gusta encontrar trocitos la dejamos así, pero si no, la dejamos enfriar un poco (muy poco) y la trituramos con la batidora.

Ya tenemos lista nuestra mermelada casera, ahora toca llenar los botes. Los llenamos dejando un centímetro aproximadamente hasta el borde, y llevando mucho cuidado para no quemarnos, los tapamos y les damos la vuelta, los dejaremos así durante 24 horas, para que se haga el vacío. Pasado este tiempo los podemos guardar en el frigorífico o un lugar fresco y oscuro.

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Categoría de Mermeladas

ESCALIVADA

La escalivada es un plato típico de Cataluña y Aragón, precisamente de donde somos Marta y yo, ella aragonesa y yo catalán, creo que muy buena combinación. Es un plato que se compone de verduras asadas, y en nuestra receta la haremos de berenjena, pimiento rojo y cebolla, aunque admite otras verduras como el tomate o el pimiento verde.

El nombre de este plato proviene del verbo catalán escalivar, que significa “asar a la brasa” y tiene su origen en las comunidades rurales. Se trata de un plato bajo en calorías y de alto contenido en fibra que se consume a temperatura ambiente, por lo que es otro plato que recomendamos para el verano. No os aconsejo tomarlo recién salido de la nevera, ya que las verduras las notareis demasiado frías.

Es un plato que bien puede comerse solo o como acompañamiento de un plato principal, pero que se trata de una de las delicias más sencillas que se pueden probar.

En la receta de hoy la servimos con un poco de olivada casera, a base de aceitunas negras y aceite de oliva, todo ello majado en el mortero, aunque la podéis encontrar ya preparada en cualquier supermercado.

INGREDIENTES:

ESCALIVADA:

3 Pimientos rojos
3 Berenjenas
2 Cebollas (preferiblemente de Fuentes de Ebro)
Sal
Aceite

Nota: La Cebolla Fuentes de Ebro, se caracterizada por su escaso picor y un sabor suave ligeramente dulzón, es una variedad autóctona aragonesa y ha sido  la primera cebolla en conseguir la Denominación de Origen. Fuentes de Ebro es una localidad de la provincia de Zaragoza.

OLIVADA:

Olivas negras
Aceite

PREPARACIÓN:

Como ya os he comentado este es un plato de lo más sencillo de preparar, y como otros de los que os hemos ido proponiendo, es un plato que permite congelarlo, ya que la calidad del mismo una vez descongelado no se pierde ni lo más mínimo. Yo en el tiempo en que este tipo de verduras las encontramos a buen precio, como es en estos momentos, hago mucha cantidad y preparo raciones para unas 4 personas en bandejas de aluminio, las envuelvo bien con film transparente y las congelo dentro de una bolsa para congelar.

En dos fuentes aptas para el horno colocamos las verduras. A mí personalmente me gusta colocar en una de ellas las cebollas solas cortadas en trozos grandes, y en la otra los pimientos y las berenjenas enteros. La cebolla de Fuentes es una cebolla muy dulce, de gran tamaño, y si la asas recién cogida, suelta mucha agua, pero que con un pelín de aceite y el tiempo suficiente en el horno, hasta que se doran bien todos los trozos, adquiere un sabor increíble, eso sí, como es un plato salado, nunca os olvidéis después de añadirle la suficiente sal.

Una vez tengamos el horno precalentado a 180 grados en una función que disponga de ventilador introducimos las verduras. El tiempo necesario varía en función del tamaño de todas ellas, dándoles la vuelta a los pimientos y las berenjenas cada 20 minutos hasta que veamos que se han dorado por todas sus caras, y removiendo la cebolla cada vez. Posiblemente las cebollas requieran un poco más de tiempo que el resto de las verduras, ya que debemos evitar que queden crudas.

Asadas las verduras las retiramos del horno y las dejamos enfriar para no quemarnos, ya que el siguiente paso consiste en pelar los pimientos y las berenjenas.

Les quitamos la piel a los pimientos y a las berenjenas, a estas últimas, si alguna de ellas tiene pepitas demasiado grandes se las quitamos también, resultan muy desagradables a la hora de comer, pero si son pequeñas no os preocupéis, apenas se aprecian.

Pelados los pimientos y las berenjenas los cortamos a tiras alargadas y las colocamos en una fuente junto con la cebolla, lo podéis mezclar todo o colocar por separado, a vuestro gusto.

Para preparar la olivada casera deshuesamos las olivas negras, yo he utilizado un aparato para quitar los huesos de las cerezas que ha resultado ser de lo más efectivo.

Colocamos las olivas sin hueso en un mortero y añadimos un chorrito de aceite de oliva, majamos hasta obtener una pasta. Si quedan trozos de piel de las olivas muy grandes los retiráis, pero como ya os he dicho, también podéis optar por comprar la olivada directamente en el super.

Colocadas las verduras en la fuente las salamos, teniendo en cuenta que la cebolla es más dulce que las demás verduras, pero con cuidado de no pasarnos ya que la olivada ya nos va a aportar el toque salado de las olivas.

Extendemos la olivada sobre las verduras y añadimos aceite de oliva virgen extra, y ya está listo para comer como más os apetezca.

La escalivada es un plato que permite distintos aliños y preparaciones. Uno muy típico consiste en picar ajos muy finos y añadirlos por encima con aceite y sal, probarlo también, merece la pena. Además se puede acompañar con migas de bacalao, o con anchoas y olivas verdes.

Más adelante preparemos una tostada con escalivada, anchoas y olivas que os aseguro que hace las delicias de cualquiera, y más en esta época.

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Categoría de Entrantes

ENSALADA CHINA

Hoy os traemos un clásico en los menús de los restaurantes chinos, la ensalada china, que todos en alguna ocasión hemos probado.

Seguramente alguna vez os habéis preguntado ¿qué es este plastiquito transparente que tiene la ensalada?, pues ese plastiquito es un alga que se llama Agar Agar y es un extracto vegetal de origen marino. El Agar Agar, lo podemos utilizar como gelificante y espesante, y si lo hidratamos en ensalada, como va a ser nuestro caso.

Otro misterio de la ensalada china, es su aliño, después de hacer algunas pruebas, creemos que hemos dado con el secreto, hay que mezclar vinagre de arroz con aceite de girasol y con azúcar.
Esperamos que os guste, ahora que estamos en tiempo de ensaladas y comidas fresquitas, introducir en el menú alguna novedad nos hace romper la monotonía ¡que aproveche!

Nota: El Agar Agar, lo podemos comprar en establecimientos de alimentación chinos, en algunos supermercados, en herboristerías y tiendas de alimentación tipo gourmet. El vinagre de arroz, solamente lo hemos encontrado en establecimientos de alimentación chinos.

INGREDIENTES:

PARA LA ENSALADA

½ lechuga iceberg
3 zanahorias
200 gr. jamón de york
10 gr. de Agar Agar
1 lata de maíz dulce

PARA EL ALIÑO:

100 ml. de aceite de girasol
50 ml. de vinagre de arroz
2 cucharadas de azúcar

PREPARACIÓN:

Empezamos hidratando el Agar Agar, para ello seguiremos las indicaciones del fabricante. En nuestro caso, lo hemos puesto en agua tibia durante cuatro horas.

Troceamos, lavamos y escurrimos la lechuga.

Lavamos, pelamos y cortamos las zanahorias en juliana y echamos a un bol.
El jamón de york lo cortamos a tiras y lo añadimos al bol.

Escurrimos el Agar Agar y cortamos al gusto, con unas tijeras e incorporamos al bol.
Para finalizar incorporamos la lechuga al bol.

Ahora es el momento del aliño, en el vaso de la batidora echamos el aceite de girasol, el vinagre de arroz y el azúcar, batimos a máxima potencia durante un minuto aproximadamente. Lo probamos, y si es necesario rectificamos de sal.

Lo echamos sobre la ensalada y mezclamos, para que todos los ingredientes se impregnen del sabor del aliño. Lo meteremos al frigorífico y le dejaremos enfriar por lo menos durante una hora, para que esté fin fresquita. Antes de servir, volvemos a mezclar.

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Categoría de Ensaladas

CONFITURA DE CEREZA

Si hay una fruta que me apasiona esa es la cereza ¡me encanta! Para mí cereza es sinónimo de verano, de buen tiempo (otra cosa que también me encanta). Mi madre siempre decía que después Santa de Santa Quiteria las cerezas ya valían. Santa Quiteria ya fue hace unos días, concretamente el 22 de mayo, pero las cerezas aún están en plena temporada. Ahora es el momento en el que las podemos encontrar a buen precio y aprovechar para hacer la receta que hoy os traigo, confitura de cereza.

INGREDIENTES:

500 gr. de cerezas (deshuesadas)
500 gr. de azúcar
1 limón pelado (sin nada de corteza, ni parte blanca, ni pepitas)

Previo a la preparación, tenemos que tener listos los botes donde vamos a echar la confitura. Hervimos los botes que vayamos a utilizar o los lavamos en el lavavajillas. Es importante tener unas medidas de higiene adecuadas para no contaminar las cerezas.

Con las medidas indicadas a mí me han salido dos botes de 375 gr. y uno pequeño de 150 gr.

PREPARACIÓN:

Lavamos minuciosamente las cerezas, les quitamos el rabito y el hueso.

En un recipiente colocamos las cerezas y les echamos la mitad del azúcar, mezclamos y dejamos macerar durante dos horas.

Durante este tiempo vamos removiendo cada quince minutos aproximadamente.

Pasadas las dos horas echamos las cerezas maceradas en el vaso de la Thermomix, añadimos el resto del azúcar y el limón pelado.

Troceamos durante 15 segundos a velocidad 6.

A continuación programamos 30 minutos a 100º velocidad 1. Pasados 15 minutos quitamos el cubilete para que se evapore el líquido, llevando mucho cuidado de que no salpique.

Para finalizar programamos 10 minutos más, esta vez a temperatura varoma y velocidad 1.

Una vez terminado el proceso en la Thermomix, llenamos los botes, dejando un centímetro aproximadamente hasta el borde, y llevando mucho cuidado para no quemarnos los tapamos y les damos la vuelta, los dejaremos así durante 24 horas, para que se haga el vacío. Pasado este tiempo los guardamos en el frigorífico o un lugar fresco y ¡ya tenemos lista nuestra confitura! La podemos utilizar para el desayuno o para la elaboración de postres.

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Categoría de Mermeladas

CANELONES DE CARNE

Este es un plato que siempre gusta, pero que por lo trabajoso que resulta prepararlo lo hacemos muy pocas veces, reservado siempre para los fines de semana y fiestas, cuando disponemos de un poco más de tiempo para dedicarlo a la cocina.

Como resulta una receta bastante laboriosa yo lo que suelo hacer es más cantidad, guardando en fiambreras los que sobran y congelándolas. Yo las congelo hasta con la bechamel, y os aseguro que cuando las saco y las coloco en un recipiente adecuado para gratinarlas en el horno, el resultado es de lo más bueno, así que aquí tenéis un pequeño truco que os puede solucionar una comida en cualquier momento y así sacarle provecho al tiempo que hay que invertir para su elaboración.

INGREDIENTES:

PARA LOS CANELONES:

24 placas de pasta para canelones
500 gr. de carne picada ( mitad ternera y mitad magro de cerdo )
1 Pimiento rojo
1 Pimiento verde
1 Cebolla
300 gr. de champiñones
6-8 lonchas de queso para fundir
Queso rallado para gratinar
Aceite
Sal
Pimienta

PARA LA BECHAMEL:

600 mililitros de leche
3 Cucharadas de harina
½ cebolla
1 Cucharada de aceite
40 gr. de mantequilla
Sal
Nuez moscada
Pimienta

PREPARACIÓN:

Ya os he dicho que este es un plato muy laborioso de preparar, pero a la vez resulta de lo más sencillo, así que os garantizo que el esfuerzo siempre merece la pena. Para ello os he preparado una gran cantidad de fotos para no perderos ninguno de los pasos.

Empezamos la receta picando en trozos, todo lo pequeños que podáis hacerlos, la cebolla, el pimiento rojo y el pimiento verde.

En una sartén con un buen chorro de aceite de oliva virgen añadimos la cebolla y los pimientos cuando el aceite esté bien caliente, removemos bien y sazonamos.

Bajamos la intensidad del fuego y dejamos que el sofrito de verduras se vaya dorando lentamente.

Mientras dejamos dorar lentamente la cebolla y los pimientos, lavamos y cortamos a trozos pequeños los champiñones, que reservaremos para más adelante, ya que el champiñón se hace mucho más rápido que las anteriores verduras.

Cuando tengamos los champiñones cortados haremos la bechamel, aprovechando mientras se siguen dorando las verduras. Para ello, en otra sartén añadimos una cucharada de aceite y la mantequilla. Cuando esta última se haya derretido echaremos la media cebolla cortada a trozos muy pequeños, si disponemos de picadora, picarla, el resultado para este caso es mucho mejor, y la freiremos hasta que se quede bien dorada y blanda. Cuando tengamos la cebolla bien frita, bajamos el fuego y añadimos las tres cucharadas de harina, removemos para que no se formen grumos y dejamos que la harina se cocine durante un par de minutos, prestando cuidado de que no llegue a quemarse. A partir de este punto viene lo más delicado, con el fuego medio añadiremos un poco de leche, como una cuarta parte de la que tenemos, y removemos bien hasta que se quede una pasta uniforme y sin grumos, a partir de aquí subimos el fuego y le añadimos el resto de la leche, seguimos removiendo para que no se nos haga ningún grumo. Una vez añadida toda la leche sazonamos y añadimos un poco de nuez moscada y pimienta recién molida ( esto al gusto de cada uno ).

Esta es una receta para hacer la bechamel, pero existen muchas más, ya que esta es una de esas elaboraciones que en cada casa tiene una variación, así que hacerla como más os guste u os resulte más sencillo.

Para aquellos que dispongan de Thermomix os recomendamos utilizarla, nosotros lo hacemos muchas veces, el resultado siempre es excelente y no te tienes que preocupar porque aparezcan esos grumos tan desagradables.

Lista la bechamel la reservamos para cubrir los canelones cuando los tengamos colocados en la fuente del horno.

A continuación añadimos los champiñones cortados cuando las demás verduras estén prácticamente doradas, removemos y dejamos hasta que los champiñones se hagan.

Cuando los champiñones se hayan hecho retiramos de la sartén el sofrito y ponemos a escurrir el exceso de aceite. En esta misma sartén, con el aceite que ha escurrido de las verduras añadimos la carne picada salpimentada y la freímos a fuego alto para que se dore un poco.

Una vez que la carne se haya dorado le agregamos el sofrito de verduras y un poco de la bechamel que teníamos reservada y removemos bien. Veréis que le dará a la mezcla mayor suavidad.

Colocamos las placas de pasta de los canelones ya preparadas encima de unas servilletas de papel para que escurran el agua. Para preparar las placas seguir las instrucciones que marca el fabricante de las que hayáis escogido, en este caso ha bastado con dejarlas en agua tibia durante 20 minutos.

Repartimos sobre cada una de las placas un poco de sofrito de carne picada y verduras.

Las enrollamos y las colocamos en una fuente apta para hornear bien untada con mantequilla para evitar que los canelones se peguen.

Una vez que la fuente esté completa añadimos sobre los canelones la bechamel reservada. Si vemos que se ha quedado un poco espesa le añadimos un poco más de leche y removemos. Es el momento de probarla y rectificar de sal.

Colocamos sobre la bechamel las lonchas del queso para fundir y el queso rallado, y lo metemos al horno previamente precalentado a máxima potencia con el gratinador encendido.

Vamos vigilando y lo retiramos una vez que el queso empiece a tostarse, con cuidado que no llegue a quemarse, aunque como todo, esto depende de cómo os guste a cada uno.

Y listo. Ha sido un plato laborioso, pero si os decidís a hacerlo podréis comprobar que el resultado bien merece la pena.

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Categoría de Pasta

TARTA FÁCIL DE QUESO

Hoy os traigo una receta muy, muy fácil. Se trata de una tarta de queso.  Es tan fácil que en tan solo diez minutos la vamos a tener preparada.  Y además de ser fácil, también es light, así que no hay excusa para probarla. Es ideal como postre o como tentempié a media mañana. A mí, que personalmente me encantan las tartas de queso,  con esta, además de que está buenísima, no te sientes culpable por caer en la tentación.

La tarta la vamos a cocinar en el microondas, así que utilizaremos un molde que se apto para ello. Yo he elegido uno de silicona.

INGREDIENTES:

1 Tarrina de 500 gr.  de queso fresco batido  0% materia grasa
50 gr. de Maicena
3 huevos
4 cucharitas de café de edulcorante (¡ojo! que sea apto para cocinar)
1 cucharita de café de aroma de limón (opcional)
1 pizca de sal

PREPARACIÓN:

En el vaso de la batidora, echamos los tres huevos y batimos hasta que tengamos una mezcla espumosa.

Incorporamos ahora la Maicena, con mucho cuidado para que no se hagan grumos, el edulcorante, el aroma de limón y la pizca de sal, y batimos aproximadamente durante un minuto.

A continuación añadimos el queso y seguimos batiendo hasta que todos los  ingredientes estén bien mezclados.

En el molde elegido echamos la mezcla y le damos unos golpecitos ligeros para que desaparezcan las burbujas.

Lo llevamos al microondas y programamos 7 minutos a potencia máxima. Pasado el tiempo con un palito comprobamos si ya está listo.

Con cuidado lo sacamos y dejamos enfriar antes de desmoldar.

No podía ser más fácil ¿verdad?

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SALMOREJO CORDOBÉS

La primera vez que probamos este plato, fue en un viaje a Andalucía, hace ya casi diez años. Desde entonces cada vez que llega el verano, es como una tradición, no puede faltar en la nevera este refrescante plato.

El salmorejo, es un plato típico de Córdoba, con una antigüedad de más de cien años y consiste en la masa de un gazpacho hecho con tomate a la que se le añaden picatostes, taquitos de jamón y huevo duro.

INGREDIENTES:

PARA EL SALMOREJO:

1,250 gr. de tomates rojos (para que una vez limpios nos quede 1 kg. aproximadamente)
100 gr. de miga de pan blanco o 4 rebanadas de molde sin corteza
2 dientes de ajo
30 gr. de vinagre
1 cucharada de sal
100 gr. de aceite de oliva

PARA LA GUARNICIÓN:

3 huevos duros
150 gr. de jamón serrano, a taquitos muy pequeños
Picatostes

PREPARACIÓN:

Para la elaboración de este plato, en casa siempre utilizamos la Thermomix.

Ponemos la máquina a velocidad 7 y dejamos caer los dientes de ajo por el bocal.

Paramos la máquina y agregamos los tomates troceados y la sal,  programamos 3 minutos a velocidad progresiva 5-7-9.

Comprobamos que los tomates han quedado bien triturados y añadimos el pan y el vinagre y mezclamos 20 segundos  a velocidad 8.

Retiramos el cubilete, ponemos la máquina a velocidad 4 y poco a poco vamos añadiendo el aceite y no la pararemos hasta que todo haya quedado bien ligado.

Echamos el salmorejo en una fuente o en una jarra y la metemos la nevera, por lo menos dos horas.

A la hora de servir, preparamos en unos cuencos, los huevos duros picados, el jamón serrano a taquitos y los picatostes, para  que cada uno pueda ponerle lo que más le guste.

(Fuente: libro Thermomix, Un nuevo amanecer)

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RETO VELOCIDAD CUCHARA, 2ª PARTE: MACARRONES CON SALSA SCHAMGAM, POR MARTA

En esta entrada, os traemos la segunda receta que presentamos al reto de Velocidad Cuchara. Para prepararla partimos de una receta que preparaba la madre de Nando y nosotros le dimos  nuestro toque e incorporamos ingredientes.

El nombre de la salsa es una invención nuestra y utilizamos una técnica de Víctor (jefe de Marta), la de los acrónimos. Como los ingredientes principales son espárragos, champiñones y gambas, si cogemos las sílabas iníciales de cada palabra ¡Voilá! ¡Tenemos schamgam! (Aunque le quitamos la “e” para que quedara más bonito al escribirlo)

INGREDIENTES:

250 gr. de macarrón rústico
1 manojo de espárragos trigueros
500 gr. de champiñón portobello
500 gr. de gambas o langostinos
3 cebollas
1 l. y ½ de agua
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Un chorrito de vino blanco

PREPARACIÓN:

Pelamos las gambas y retiramos la parte negra central.

En una cacerola con el litro y medio de agua, cocemos las cabezas y las cáscaras de las gambas durante 30 minutos.

Troceamos las cebollas, sazonamos y sofríenos hasta que estén  bien doraditas y blanditas. Añadimos el vino blanco y dejamos al fuego cinco minutos más.

Cortamos los espárragos, freímos y reservamos.

Troceamos los champiñones en seis trozos, freímos y reservamos.

Freímos las gambas y reservamos.

Colamos el caldo de las gambas.

En la Thermomix cocemos la pasta. Ponemos la mariposa, echamos el caldo de las gambas, pero reservamos un vasito. Echamos la pasta y programamos el tiempo indicado por el fabricante, a 100º en velocidad 1. Una vez cocidos, los escurrimos con ayuda del cestillo.

(Si no tenemos Thermomix, la pasta la coceremos de la manera que solamos hacerlo habitualmente)

Mientras tanto trituramos la cebolla con el vasito de caldo de gambas que hemos reservado.
Colocamos en una fuente los macarrones, mezclamos con la cebolla triturada y añadimos los espárragos, los champiñones y las gambas, y ¡listo!

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Categoría de Pasta

ENSALADA DE PASTA CON ATÚN Y ANCHOAS

¡Madre mía que calor! Está claro que el verano parece que ha llegado, y ¡como ha llegado!, la que estamos pasando durante todos estos días. Y luego llega la hora de comer, y ¿qué comemos?, a mí personalmente se me quita el hambre, solo pienso en beber líquidos. Así que he pensado que esta ensalada de pasta, que serviremos bien fresquita, es un plato bastante apetecible y nada pesado para días tan calurosos como estos, que nos puede servir como plato único, terminando la comida con un postre bien fresquito.

Otra cosa que no apetece nada en estos días es pegarte horas en la cocina, delante de esos fuegos que solo consiguen aumentar el calor que ya tenemos en el ambiente, por eso os propongo esta ensalada, fácil de preparar y que además, haciendo un poco más de cantidad, podemos tener para un par de días, sin llegar a cansarnos de ella.

INGREDIENTES:

300 gr de Macarrones
2 Latas de 100 gr de atún claro en aceite vegetal
1 Lata de anchoas
1 Lata de maíz dulce
1 Lata de guisantes
1 Lata de olivas rellenas
1 Bote de pimientos del piquillo
Gambas saladas peladas
Alcaparras
Aceite
Vinagre
Sal

PREPARACIÓN:

Como habéis podido comprobar en la lista de los ingredientes, el plato se compone prácticamente de latas de conservas, sin necesidad de cocinar nada más que los macarrones. Así, que manos a la obra, que esto va a resultar de lo más sencillo.

En una olla grande ponemos agua con sal, y cuando rompa a hervir echamos los macarrones, los dejamos cocer aproximadamente 10-12 minutos y cuando estén cocidos los escurrimos y los ponemos debajo del grifo de agua fría para que se refresquen.

En un recipiente grande echamos los macarrones y les añadimos la lata de maíz dulce, la lata de guisantes y las alcaparras, removemos bien para mezclar todo.

Reservamos unas cuantas olivas rellenas enteras, dos pimientos del piquillo, y unos trozos de atún para decorar una vez emplatemos la ensalada.

El resto de olivas rellenas se cortan por la mitad, mientras que los pimientos del piquillo se trocean en cuadraditos pequeños. Las olivas y los pimientos del piquillo, junto con el resto del atún y las gambas saladas se añaden a la pasta y se remueve bien.

En una fuente colocamos la ensalada con todos los ingredientes bien revueltos, y la decoramos colocando las anchoas, unas tiras que habremos hecho con los pimientos del piquillo y las olivas enteras.

Para aliñarla ya depende del gusto de cada uno, a mí unos días me apetece con aceite de oliva virgen extra, vinagre y una poca pimienta recién molida, mientras que otros me gusta con un poco de mayonesa, pero esto ya depende de cada uno de vosotros. Si habéis echo para varios días cambiar el aliño y os parecerá que no estáis comiendo dos días seguidos lo mismo.

Espero que os haya gustado el plato, y lo que no se puede negar es lo fácil y cómodo que resulta prepararlo.

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Categoría de Ensaladas, Pasta

RETO VELOCIDAD CUCHARA, 1ª PARTE: TALLARINES AL WOK (CON THERMOMIX), POR NANDO

Esta es una de las dos recetas que preparamos para el reto “Todo por la pasta” de Velocidad Cuchara y que gracias a el nos animamos a empezar esta aventura bloguera. No aspirábamos a ganar, y lógicamente no lo hicimos, pero nos llena de orgullo saber que nuestras recetas aparecen en el libro que han publicado con todas las recetas participantes en el reto.

Esta receta de tallarines es con la que yo me presenté al concurso, así que espero que os guste.

INGREDIENTES:

200 gr. de tallarines
1 puerro
½ pimiento verde
½ pimiento rojo
2 zanahorias
250 gr. de champiñones portobello
1 pechuga de pollo
Salsa de soja
Aceite de sésamo
Aceite de girasol
Sal
Pimienta roja molida

PREPARACIÓN:

En primer lugar cortamos la pechuga de pollo en tiras bien finas, las colocamos en un cuenco y le añadimos un chorro de salsa de soja para que se vaya marinando.

Mientras dejamos las tiras de pollo con la salsa de soja, cortamos en juliana la zanahoria, el pimiento verde, el pimiento rojo, los champiñones y el puerro, y esto es importante, contra más fino cortemos las verduras mucho mejor.

Una vez todas las verduras cortadas, las mezclamos bien en un bol grande y le añadimos las tiras de la pechuga, lo mezclamos y lo aliñamos con un par de cucharadas soperas de aceite de sésamo. Con todo bien mezclado lo dejamos reposar 1/2  hora para que el aceite de sésamo impregne en todos los ingredientes.

Mientras tanto cocemos la pasta, nosotros para el concurso lo hicimos usando la Thermomix. Para ello ponemos la mariposa, echamos agua con sal y programamos el tiempo indicado por el fabricante, a 100º en velocidad 1. Yo para esta preparación utilicé nidos de pasta japonesa que con cuatro minutos quedan en su punto.

Lógicamente la pasta se puede cocer de la forma tradicional en una olla con abundante agua y sal.

En un wok echamos cuatro cucharadas de aceite de girasol, y cuando esté bien caliente, añadimos la mezcla de las verduras en juliana con el pollo, probamos y en caso necesario rectificamos con un poco de sal, hay que tener en cuenta que la salsa de soja ya es un sazonador importante. Una vez sofrito reservamos y escurrimos el aceite.

En el mismo wok, con un par de cucharadas de aceite de girasol y una de aceite de sésamo freímos los tallarines previamente cocidos.

Una vez los tallarines se hayan frito les añadimos las verduras y el pollo y lo mantenemos al fuego durante unos 5 minutos para que todo tome calor.

Al gusto añadimos pimienta roja molida, mezclamos bien y se sirve caliente. Lo podemos servir acompañado con salsa de soja.

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Categoría de Pasta

HAMBURGUESA CON QUESO CHEDDAR

Una de las mejores cenas para un día de fútbol como estos días de Eurocopa, y más si el que juega es España, es una buena hamburguesa acompañada de unas patatas fritas, y por supuesto, de unas buenas cervezas bien fresquitas. Os recomiendo esta cena fácil de preparar para juntaros con los amigos y ver el siguiente partido de España contra Portugal. Aunque todos los que me conocéis ya sabéis que yo soy incapaz de comer durante un partido, pero a  la gran mayoría le gusta empezar en el descanso, y por eso os invito a una cena como esta.

La primera ventaja es lo fácil que resulta prepararla, realmente no hace falta saber mucho de cocina, y lo segundo, colaborando todos se prepara en un momento.

Para no perderos ni un solo minuto de partido os recomiendo que antes de que empiece dejaros ya frita la cebolla, cortados los pepinillos, el tomate y la lechuga preparada, para que en un momento, durante el descanso, freír las hamburguesas y montarlas.

INGREDIENTES:

4 Hamburguesas
4 Panes de molde para hamburguesa
8 Rodajas de queso Cheddar
2 Tomates
2 Cebollas
Pepinillos agridulces
Lechuga
Ketchup
Mostaza

Para la elaboración de esta receta hay dos ingredientes que a resultan indispensables, al margen de que lógicamente las hamburguesas sean de la mejor calidad, y son el queso y los pepinillos. Os puedo asegurar que el resultado final no es el mismo si cambiáis el queso cheddar por el típico queso de lonchas para fundir, y lo mismo con los pepinillos, el sabor que aportan estos agridulces, no tiene ni comparación con el de los pepinillos en vinagre.

PREPARACIÓN:

En primer lugar cortamos la cebolla en juliana y la freímos hasta que quede bien dorada, mientras se está friendo la sazonaremos. Una vez frita la retiraremos y la escurriremos para que pierda el aceite sobrante. En cuanto a la cebolla, si alguno de vosotros la prefiere cruda, la cortáis en daditos muy pequeños y la reserváis.

Mientras se está friendo la cebolla aprovechamos para cortar el pepinillo y el tomate en rodajas finas. Yo utilizo ensalada de bolsa, que resulta muchísimo más cómodo, en concreto una de estas gourmet, de la cual para la hamburguesa a mí solo me gusta echarle los canónigos, así que los reservamos por separado.

Como ya os he dicho al principio, todos estos sencillos pasos los podemos hacer antes del partido y tenerlo todo listo y reservado.

A continuación tostamos los panes de las hamburguesas en la sartén, especialmente por la parte de dentro, esto no os recomiendo que lo hagáis con antelación que si no luego se os quedará el pan más duro. Una vez tostado el pan, sobre la rebanada inferior le colocamos las rodajas de tomate, el pepinillo y los canónigos, y en caso de decantaros por la cebolla cruda también.

Mientras uno de vosotros se encarga de colocar sobre los panecillos el tomate, el pepinillo y los canónigos, otro se puede encargar de freír las hamburguesas, y cuando prácticamente estén bien hechas por ambos lados les colocamos un par de trozos de queso cheddar por encima, y las tenemos uno o dos minutos a fuego lento para que de esta forma se funda un poco el queso y se acabe de cocinar la hamburguesa.

Colocamos sobre el panecillo la hamburguesa con el queso, y por encima de este la cebolla frita. Tapamos con la rebanada superior y lista. Ahora tenemos la opción de servirla tal cual, o como es mi caso, se vuelven a colocar sobre una sartén caliente para dorar un poco el pan por su parte exterior, pero este es un paso que os podéis saltar si la segunda parte del parido ya ha empezado.

Ya hemos preparado la hamburguesa entre todos, ya veis que ha resultado de lo más fácil, ahora toca disfrutar de la cena y del partido con una buena cerveza bien fría. Y para aquellos que no les guste el fútbol, también resulta una cena de lo más apropiada para sentaros a ver una buena película el viernes o el sábado.

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Categoría de Bocadillos, Carnes

BACALAO CON TOMATE COCINADO EN EL HOGAR DE LEÑA

Este último fin de semana lo hemos pasado en el pueblo, Alhama de Aragón, y hemos aprovechado para preparar esta receta con el fuego del hogar, receta que nosotros normalmente hacemos en casa y que nos gusta mucho, de vosotros depende donde queréis ponerla en práctica.

INGREDIENTES:

4 Lomos de bacalao
3 Pimientos rojos
4 Cebollas
Tomate frito
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Harina

PREPARACIÓN:

En primer lugar cortaremos la cebolla en juliana, el tamaño dependerá del gusto de cada uno, a mí, personalmente, me gustan los trozos más bien grandes que luego me pueda encontrar. Cortada la cebolla en juliana, la sazonamos bien y la freímos hasta que quede bien dorada.

Una vez dorada la cebolla la retiramos del fuego y la ponemos a escurrir para eliminar el exceso de aceite.

En el mismo aceite, sazonamos y freímos los pimientos que anteriormente habremos cortado, y al igual que la cebolla, el tamaño de los trozos dependerá del gusto de cada uno, a nosotros nos gustan tiras largas y estrechas que distingamos después con facilidad en la salsa. Una vez que los pimientos estén bien fritos, los retiramos y los escurrimos para eliminar el aceite sobrante.

Por último, retirados los pimientos, freiremos el tomate, al que inicialmente añadiremos una cucharadita de azúcar para quitarle la acidez que tiene. No lo sazonaremos hasta que el tomate esté bien frito y haya eliminado la gran parte del agua que contiene, evitando de esta forma el pasarnos con la sal al inicio, cuando el tomate contiene prácticamente toda su agua.

En nuestro caso es una suerte disponer de botes de tomate natural en conserva de la cosecha del huerto familiar del verano anterior, de no ser así, si es buena época de tomates, yo siempre opto por comprarlos crudos, quitarles la piel, trocearlos, escurrir un poco el agua que contienen, triturarlos y ponerlos a freír. Como alternativa se pueden comprar botes de tomate natural ya triturado y pelado y freirlo. Eso sí, nunca uséis tomate frito comprado, os aseguro que cambia por completo el sabor final de la receta.

En una sartén aparte freiremos el bacalao. Para ello cortaremos los lomos en trozos, los enharinaremos y los pasaremos por la sartén a fuego lento, para que se sellen y se cocinen lentamente. A medida que se vayan friendo, los retiraremos a una bandeja con papel absorbente para eliminar el exceso de aceite, hasta freir todos.

Mientras se fríen los trozos de bacalao, sazonaremos el tomate ya frito y le añadiremos la cebolla y el pimiento escurridos, dejando que se cocinen conjuntamente el tiempo que nos cueste freír el bacalao.

Frito y escurrido el bacalao lo añadimos cuidadosamente al sofrito de tomate, cebolla y pimiento, para que los trozos no se deshagan. Recomendamos, antes de añadir el bacalao, agregar al sofrito un vaso de agua, ya que hay que tener en cuenta que el tomate al freírse habrá perdido prácticamente la totalidad del agua que contiene, aunque esto también depende del gusto de cada uno, si os gusta la salsa de tomate más clara o más espesa.

Una vez mezclado todo se deja a fuego lento durante aproximadamente 10 – 15 minutos, para que se mezclen los sabores del bacalao con los del sofrito y se sirve.

Esperamos que os guste, y os garantizo que sale tan buena en el hogar como en casa.

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Categoría de Pescados y mariscos

TARTA DE CUMPLEAÑOS

Hoy es el cumpleaños de Sara, mi hija pequeña, y quería hacerle un pastel especial y sobre todo que a ella le gustara. Así que para no fallar, el pastel tenía que ser de chocolate.

La “Tarta triple chocolate con Mikados” de María Lunarillos, ha sido mi inspiración, he hecho algunos pequeños cambios en la preparación y como el molde que he utilizado tenía una capacidad para 1,7 litros, he doblado sus cantidades.

INGREDIENTES:

PARA EL BIZCOCHO:

500 gr. de chocolate, especial para postres
400 gr. de mantequilla, a temperatura ambiente
500 gr. de azúcar
8 huevos
4 cucharadas soperas de harina

PARA LA GANACHÉ DE CHOCOLATE:

400 gr. de chocolate para fundir
400 gr. de nata para montar (no hay que montarla)

PARA DECORAR:

Gel decorativo rosa
Confeti multicolor

PREPARACIÓN:

Derretimos el chocolate en el microondas, aproximadamente 3 minutos (dependerá de la potencia del microondas), añadimos la mantequilla cortada en dados y el azúcar, removemos con unas varillas.

Separamos las claras de las yemas, batimos a punto de nieve y reservamos.

Batimos las yemas y cuando tengan textura de crema, añadimos la harina tamizada y mezclamos bien. Incorporamos las claras con movimientos envolventes. Con mucho cuidado vertemos la mezcla anterior sobre el chocolate.

Lo echamos en el molde previamente engrasado y horneamos al baño maría, con el horno previamente calentado a 190º, durante unos 35 minutos (podemos comprobar si está listo pinchado con un palito).

Mientras tanto pondremos en un cazo la nata y, cuando rompa a hervir, retiramos del fuego y añadimos el chocolate. Dejamos enfriar a temperatura ambiente.

Cuando el bizcocho se haya enfriado, cubrimos con la ganaché y lo metemos un par de horas al frigorífico para que se endurezca un poquito el chocolate. Por último decoramos al gusto, yo he utilizado gel decorativo y confeti multicolor.

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Categoría de Postres

PULPO SOBRE PATATAS CHAFADAS

¡Me encanta el pulpo! Aunque os digo una cosa, no se si me gusta más comerlo o pescarlo.

Desde bien pequeño he disfrutado con la pesca del pulpo en compañía de mi padre, mi hermano y mis primos, especialmente en un pequeño pueblo de la Costa Brava, El Port de la Selva, y más tarde en Peñíscola. Lo primero que os quiero enseñar es el último que pesqué, el verano pasado, y que días más tarde disfruté cocinándolo para la familia.

Por eso quiero compartir con todos vosotros esta receta, que es como la receta tradicional del Pulpo a la Gallega o de Feria, pero con la variante de poner el pulpo sobre una cama de patatas chafadas y no sobre las habituales patatas cortadas en rodajas, evitando de esta forma que las patatas se queden duras enseguida.

Antes de empezar con la receta, os explico un truco que posiblemente ya la mayoría de vosotros conoceréis, y es el hecho de que para que luego el pulpo nos salga bien tierno, yo lo que hago es una vez comprado en la pescadería lo congelo, y lo saco del congelador la misma mañana que lo voy a cocinar, de esta manera el efecto de la congelación rompe las fibras del pulpo, quedando luego más tierno, consiguiendo el resultado que buscan los pescadores cuando golpean el pulpo contra la roca una vez pescado.

Otra cosa, yo lo cocino siempre en la olla rápida, que de esta forma nos reduce mucho el tiempo de cocción del pulpo y las patatas.

INGREDIENTES:

1 Pulpo grande de entre 1 y 2 kilos
½ kilo de patatas
Sal
Aceite de oliva virgen extra
Pimentón picante
Pimienta

PREPARACIÓN:

Una vez el pulpo se ha descongelado ponemos en la olla rápida agua a cocer. En este paso de la receta no añadiremos sal.

Cuando el agua haya roto a hervir pasaremos a asustar al pulpo, que consiste en sumergirlo durante unos 5 segundos y sacarlo de nuevo, dejar que el agua rompa de nuevo a hervir y repetir la misma operación, dejando ya el pulpo dentro de la olla la tercera vez.

Tapamos la olla y esperamos a que alcance el punto máximo de presión. A partir de este momento, y dependiendo de cómo nos guste el pulpo, lo dejaremos 15 minutos si nos gusta blandito, como es el caso de Marta, o entre 5 y 10 minutos, si por el contrario os gusta más duro, como es mi caso. Pasado el tiempo de cocción elegido dejamos que la olla baje por si sola.

Retiramos el pulpo y lo reservamos para que una vez que pierda un poco de calor.

Cortamos el pulpo en trozos del tamaño que más os guste comerlo.

En el caldo que ha quedado en la olla de cocer el pulpo añadiremos las patatas y un poco de sal y las coceremos, aproximadamente con unos 5 minutos en la olla rápida, dejando que luego baje por si sola deberá ser suficiente, aunque esto dependerá también de las patatas que utilicéis.

Cocidas las patatas las chafaremos con un tenedor sobre una fuente grande, añadiendo un poco más de sal en este momento, un poco de aceite y un poco de pimentón. Si os gustan las patatas más suaves, os recomiendo añadirles un poco del caldo de cocción, consiguiendo aportarle más sabor del pulpo y una textura más suave.

Preparamos en un vaso pequeño una mezcla de aceite de oliva virgen extra y pimentón picante y añadimos un poco de ella sobre las patatas chafadas.

Colocamos el pulpo cortado a trozos sobre las patatas, el tamaño dependerá de como os guste a cada uno, y le añadiremos la mezcla de aceite con pimentón. Sazonamos el pulpo y las patatas preferiblemente con sal de escamas o sal gorda, y servimos. A mí me gusta además añadir un poco de pimienta recién molida, pero esto ya depende de cada uno.

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Categoría de Pescados y mariscos

¡¡¡¡EMPEZAMOS!!!!

Hoy es un día especial para nosotros, nuestra hija pequeña, Sara, cumple dos añitos y hemos pensando que es un buen día para empezar nuestra aventura bloguera. Ya llevamos un tiempo trabajando en este proyecto, que empezó el día que decidimos participar en el reto, “Todo por la pasta”, de VelocidadCuchara.com  ¡Gracias! Pasamos un fin de semana genial, preparando nuestras recetas, haciendo las fotos y redactando los textos. Después de esos buenos momentos y al ser los dos lectores habituales de unos cuantos blogs de cocina, pensamos ¿y porque no lanzamos nuestro blog?… así que ¡aquí estamos!, dispuestos a compartir con vosotros nuestras recetas.

Pero no podemos empezar sin dar las gracias a las personas que nos han ayudado, ¡Gracias Edu! y ¡Gracias Fernando!

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Categoría de Pasta